Por Dastin Cruz (Administrador del Blog)

En este artículo expondré algunos puntos sobre el concilio que se llevo a cabo en la vida preterrenal en relación con el albedrío. En la vida preterrenal aprendimos sobre el plan de felicidad del Padre Celestial y que haría falta un Salvador para llevar a cabo dicho plan. Lucifer, uno de los hijos de Dios, se rebeló contra su plan, llegando a ser conocido desde entonces como Satanás (Moises 4: 1-4).

¿Dos Planes?


Uno de los primeros puntos a aclarar es que no se presentaron dos planes, aunque Lucifer o Satanas intento cambiar el plan del Padre Celestial. Como el élder Bruce R. McConkie escribió:
Uno de los ejemplos más lamentables de mala interpretación y de conocimiento equivocado, de lo que de otra manera sería un concepto glorioso, es el error común de creer que hubo dos planes de salvación; que el Padre (supuestamente sin saber qué hacer) solicitó a los demás que propusieran un plan; que Jesucristo expuso el suyo, el cual incluía el libre albedrío del hombre, y Lucifer, uno que lo anulaba; que el Padre eligió entre los dos; y que al ver rechazado su plan, Lucifer se rebeló y como consecuencia se desató una guerra en los cielos.

Aun un conocimiento superficial de todo el plan asegura a las personas que son perspicaces en lo espiritual que todo se centra en el Padre; que El ideó el plan para la salvación de sus hijos, incluyendo a Jesucristo; que ni Jesucristo ni Lucifer podrían por sí mismos salvar a nadie. Como Jesús dijo: ‘No puede el Hijo hacer nada por sí mismo . . . No puedo yo hacer nada por mí mismo’ (Juan 5:19, 30).

Por supuesto, a veces en cierto sentido nos referimos a los cambios que Lucifer propuso hacer en el plan del Padre como al plan de Lucifer, y de la misma manera que Cristo adoptó el plan del Padre como suyo. Pero lo que básicamente importa al respecto es saber que el poder de salvación es del Padre, y que El originó, ordenó, creó y estableció su propio plan; que lo anunció a sus hijos; y que luego pidió un voluntario para ser el Redentor, el Rescatador, el Mesías, quien pondría en ejecución eterna el plan sempiterno del Padre.” (Bruce R. McConkie, The Mortal Messiah, 1:48-49 n. 3.)

"Destruir el albedrío del hombre"

Muchos miembros de la Iglesia no son conscientes de que hay un área de ambivalencia interpretativa con respecto a la causa de la rebelión de Lucifer contra el plan del Padre para enviar a Cristo para ser el Salvador del mundo. Hay al menos dos interpretaciones mutuamente incompatibles de cómo Lucifer intento destruir el albedrío del hombre. Como se verá, esto no es simplemente una cuestión académica trivial. El como interpretamos puede tener implicaciones para nuestra comprensión de la naturaleza propia del albedrío. El relato más detallado de lo que se ha dicho y hecho en concilio preterrenal se encuentra en Moises 4.
Y yo, Dios el Señor, le hablé a Moisés, diciendo: Ese Satanás, a quien tú has mandado en el nombre de mi Unigénito, es el mismo que existió desde el principio; y vino ante mí, diciendo: Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra.

Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre.

Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito (Moises 4: 1-4).

#1. La interpretación de la "obediencia forzada"

Esta es la interpretación más generalizada de la contrapropuesta de Lucifer al plan del Padre. Una de las declaraciones más influyentes de la misma se encuentra en Jesús el Cristo, de James E. Talmage, una monumental obra publicada por primera vez en 1915, y que es ampliamente leída y consultada hoy en día, y es parte de la biblioteca aprobado para todos los misioneros de la Iglesia. El Elder Talmage escribe:
En ese gran concurso de inteligencias espirituales, se presentó e indudablemente se discutió el plan del Padre por medio del cual sus hijos avanzarían a su segundo estado... Fue rechazado el plan compulsivo de Satanás, mediante el cual todos serían conducidos sin daño durante el curso de su vida terrenal, privados de la libertad de obrar y de la facultad para escoger, restringidos a tal grado que se verían obligados a hacer lo bueno, a fin de que no se perdiera una sola alma; y se aceptó la humilde oferta de Jesús el Primogénito, de encarnar y vivir entre los hombres como su Ejemplo y Maestro, observando la santidad del albedrío del hombre, pero al mismo tiempo enseñándole a emplear debidamente esa herencia divina. Esta decisión causó la guerra que resultó en la derrota de Satanás y sus ángeles, los cuales fueron echados fuera y privados de los infinitos privilegios consiguientes al segundo estado, o sea el terrenal [James E. Talmage, Jesús el Cristo (Salt Lake City: Deseret Book, 1982), 8]
Como indique, esta interpretación es la más frecuente. Se ha mencionado por diversos líderes de la Iglesia desde Elder Talmage y se puede encontrar en varios materiales oficiales de la Iglesia. En 1950, el presidente David O. McKay enseñó:
La libre voluntad y la responsabilidad relacionada con ella son aspectos fundamentales de las enseñanzas de Jesús...La fuerza, por otra parte, procede del mismo Lucifer. Incluso durante el estado [preterrenal] del hombre, Satanás sugirió que se dejara de lado el albedrío tratando de emplear poder para forzar a la familia humana a hacer su voluntad. Si su plan se hubiera aceptado, los seres humanos habrían sido como títeres en manos de un dictador y se habría frustrado así el propósito de que el hombre viniera a la tierra. En consecuencia, el sistema de gobierno propuesto por Satanás se rechazó, y se estableció el principio del libre albedrío.("El albedrío y la responsabilidad", Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: David O. McKay, 2011)
El presidente Joseph Fielding Smith tenía una opinión similar:
El plan de Satanás presentado en el principio, consistía en compeler. El dijo que salvaría a todos los hombres y que ningún alma se perdería. El lo iba a hacer si el Padre le daba la honra y la gloria. ¿Pero quién quiere la salvación cuando ella viene por compulsión, si no tenemos en nosotros el poder de elegir y de actuar de acuerdo con los dictados de nuestra conciencia? ¿Qué significaría para vosotros la salvación si fueseis compelidos? Y de esta forma, el gran don del libre albedrío nos ha sido dado; mediante él, podemos elevarnos a las alturas, podemos entrar en el reino de Dios para sentarnos en el trono y ser exaltados como hijos de Dios, mas para ello, debemos ser obedientes.[Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, comp. Bruce R. McConkie (Salt Lake City: Bookcraft, 1954), 1:70]

#2. La interpretación de "La redención incondicional"

"Heme aquí, envíame a mí", dijo Lucifer al Padre, "Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra"(Moisés 4:1). En lugar de interpretar esta propuesta como un intento de hacer títeres o autómatas a la raza humana, una serie de líderes de la Iglesia han interpretado que Lucifer ofreció una redención universal e incondicional del pecado, así como de la muerte. Hay varias pistas en el lenguaje de Lucifer que apoyan esta interpretación. Por ejemplo, dice, "Seré tu hijo." ¿Qué quiso decir con eso? ¿No era ya, en el momento del Concilio, un hijo espiritual de Dios? Las enseñanzas de la Iglesia sobre este punto han considerado que él siempre lo fue. Entonces ¿Que estaba sugiriendo? La respuesta parece ser evidente, él buscaba convertirse en el Hijo Unigénito del Padre en la carne, el Redentor, una posición que sabemos que él continuó codiciando incluso después de haber sido arrojado de los cielos (Moisés 1: 12-19).

La misión del Hijo Unigénito, como se indica desde el principio por el Padre, era superar los efectos perdurables del pecado y de la muerte. Lucifer, de acuerdo con la interpretación de "redención incondicional" de Moisés 1:4, propuso salvar a toda la humanidad en sus pecados. Esta es la forma inequívoca a como la interpreta el presidente Brigham Young cuando parafraseo este suceso en los cielos, Él dice:
[Nuestro Padre preguntó:] “¿Quién habrá de redimir la tierra e irá y se sacrificará por la tierra y todo lo que la tierra contiene?” Su Hijo Mayor respondió: “Heme aquí”; y agregó, “envíame”. Pero el segundo, que era “Lucifer, hijo de la mañana”, dijo: “Señor, heme aquí, envíame a mí: Redimiré a cada hijo de Adán y Eva que more en la tierra o que haya de vivir sobre la tierra”. El Padre dijo: “Pero eso no es suficiente. He dado a cada persona su albedrío; todos deben emplearlo a fin de alcanzar la exaltación en mi reino; siendo que poseen el poder de escoger, todos deben usarlo. Ellos son mis hijos y tienen los atributos que ves en mí y deben emplear su albedrío. Si te encargas de salvar a todos, es necesario que los salves en su condición perversa y corrupta” [véase Abraham 3:23; Moisés 4:1–4] (DBY, 53–54) ["El plan de salvación", Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997].
Tenga en cuenta que esta versión se indica específicamente que se requería un sacrificio expiatorio, tanto Cristo como Lucifer señalaron que estaban dispuestos a realizarlo. Pero Lucifer, según esta interpretación, quería utilizar su sacrificio para salvar a los hijos de Dios en su condición perversa y corrupta. La interpretación del presidente Young se encuentra en resonancia con los escritos más recientes de Elder Bruce R. McConkie. Él, también, indica en su lectura de Moisés 4: 1, al ofrecer una reformulación del diálogo en el cielo. Lucifer estaba diciendo: "Rechazo tu plan. Estoy dispuesto a ser tu Hijo y expiar los pecados del mundo, pero a cambio quiero tomar tu lugar, y sentarme en tu trono. Sí, Subiré al cielo. Levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios... [y] seré semejante al Altísimo.'(Is. 14: 13-14)"[Bruce R. McConkie, el Mesías prometido (Salt Lake City: Deseret Book, 1978), 50]

La diferencia entre Jesucristo y Lucifer sería que en lugar de que la expiación del pecado estaría condicionada por la fe, el arrepentimiento, el bautismo, etc., Lucifer ofrecería una expiación que supuestamente podría salvar a todas las almas de forma universal y sin condiciones. Además, puesto que Lucifer sería quien "haga el sacrificio", y actuaría en el oficio del Hijo Unigénito de Dios, él estaba exigiendo la gloria para sí mismo por la salvación de los hijos de Dios. Si bien hay especulaciones que varían sobre el modo de reconciliación propuesto por Lucifer, el entendimiento básico es que Lucifer se propuso a salvar a los hombres incondicional y universalmente a pesar de sus pecados. La propuesta de Lucifer era demasiado buena para ser verdad. Su propuesta para salvar a todas las almas puede haber hecho una gran presentación, pero su propuesta era tanto maliciosa e insidioso. En el Libro de Mormón, hay diálogo entre Zeezrom y Amulek en donde leemos:
Y Zeezrom dijo otra vez: ¿Quién es el que vendrá? ¿Es el Hijo de Dios? Y él le dijo: Sí. Y Zeezrom nuevamente dijo: ¿Salvará a su pueblo en sus pecados? Y Amulek contestó y le dijo: Te digo que no, porque le es imposible negar su palabra... Y te vuelvo a decir que no puede salvarlos en sus pecados; porque yo no puedo negar su palabra, y él ha dicho que ninguna cosa impura puede heredar el reino del cielo; por tanto, ¿cómo podéis ser salvos a menos que heredéis el reino de los cielos? Así que no podéis ser salvos en vuestros pecados (Alma 11: 32-34, 37).
La salvación sin condiciones, sin requisitos a la obediencia a la ley o al arrepentimiento por las violaciónes de la ley, tendría una lógica aniquiladora . Si bien el enfoque de una redención incondicional en un primer momento puede parecer mejorar la libertad y la autonomía individual, en el análisis más amplio destruye el albedrío por violar la ley de las consecuencias o la responsabilidad. Elder McConkie expresó de esta manera:
Lucifer trató de destronar a Dios... y salvar a todos los hombres sin relación a sus obras. El trato de rechazar a los hombres de su albedrío para que no pudieran pecar. Él ofreció una vida mortal de carnalidad y sensualidad, del maldad, crimen y asesinato, tras lo cual todos los hombres se salvarían. Su oferta era una imposibilidad filosófica. . . .

Lucifer y sus delegados predicaban... un evangelio de miedo y odio y de lascivia y compulsión. Ellos buscaban la salvación sin guardar los mandamientos, sin vencer el mundo, sin elegir entre opuestos. (Bruce R. McConkie, Millennial Messiah, 666-67)

Conclusión

Dios mismo ejerce el albedrío y consistente y resueltamente ha respetado y defendido el derecho de sus hijos a tomar decisiones cruciales para sí mismos. El albedrío está ligado a la ley de las consecuencias de la cual Dios no exime a sus hijos. Siempre que las personas suponen que de alguna manera pueden eludir esta ley, el resultado es, inevitablemente, el dolor y la pérdida de oportunidades para el crecimiento y la felicidad.

Ya sea que uno es persuadido más por la interpretación de la obediencia forzada o la interpretación de una redención incondicional, podemos hablar de estos asuntos con cuidado y precisión suficiente como para evitar la imprecisión en la enseñanza del albedrío. Por ejemplo, cuando se habla del concilio de los cielos, es correcto decir que la propuesta de Lucifer habría destruido el albedrío de toda la humanidad. Dependiendo de las circunstancias, uno puede reconocer que hay diferentes versiones de cómo su propuesta hubiera funcionado: o se iba a obligar a la justicia o se iba a salvar a todos sin relación con sus obras. En cualquier caso, el resultado habría sido la destrucción del albedrío moral y el derrocamiento de Dios y su plan de felicidad para sus hijos.

La lectura de la redención incondicional de la propuesta de Lucifer tiene mayor poder explicativo ya que explicaría porque tantos espíritus premortales fueron persuadidos por él y se unieron a su posible intento de suplantar a Dios. Por otra parte, la atención a esta opción exige una visión más rica de lo que es el albedrío moral (no solo el poder y la libertad para actuar, sino para convertirse de acuerdo con nuestra voluntad). Sin embargo este punto de ambivalencia está abierto a un mayor estudio. En cualquiera de los casos, las buenas nuevas del evangelio es que hay un sinfín de posibilidades encerradas dentro del único punto donde la acción humana se encuentra con la gracia de Dios por medio de la expiación de Jesucristo.

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Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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