Por Richard E. Turley, Jr., historiador y registrador auxiliar de la Iglesia, Robin S. Jensen y Mark Ashurst-McGee, Departamento de Historia de la Iglesia

El registro histórico aclara la manera en que José Smith cumplió su función de vidente y tradujo el Libro de Mormón.

El 6 de abril de 1830, el día en que José Smith organizó la Iglesia de Cristo (que más tarde se llamaría La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), 1 él proclamó las palabras de una revelación a los que se habían congregado. En ella, la voz del Señor declaró: “He aquí, se llevará entre vosotros una historia; y en ella [tú, José Smith] serás llamado vidente” (D. y C. 21:1).

La evidencia más clara de la función de vidente de José Smith en la Iglesia que acababa de establecerse era el Libro de Mormón, el cual, como él explicó reiteradamente, se tradujo “por el don y el poder de Dios”.2 El año previo a la organización de la Iglesia, muchos de los más allegados a José habían sido testigos del proceso mediante el cual el Libro de Mormón salió a la luz y, en cierta medida, entendían el significado de la palabra vidente.

El significado de Vidente

¿Qué significaba la palabra vidente para el joven profeta y sus contemporáneos? José se crió en una familia que leía la Biblia, en la cual con frecuencia se hace mención a videntes. Por ejemplo, en 1 Samuel, el escritor explica: “Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios decía así: Venid y vamos a ver al vidente; porque al que hoy se le llama profeta, antes se le llamaba vidente” (1 Samuel 9:9).

La Biblia también hace alusión a personas que recibían manifestaciones espirituales por medio de objetos tales como varas3, una serpiente de bronce sobre un asta (la cual llegó a ser el símbolo generalizado de la profesión médica)4, un efod (parte de la vestimenta sacerdotal que incluía dos piedras preciosas)5 y el Urim y Tumim.6

Los conceptos de “ver” y de “vidente” formaban parte tanto de la cultura estadounidense como de la cultura de la familia en donde José Smith se crio. Debido a la influencia del lenguaje de la Biblia y a la mezcla de culturas angloeuropeas que los inmigrantes llevaron consigo a Norteamérica, algunas personas a principios del siglo XIX creían que era posible que hubiera personas con ciertos dones que les permitían “ver” o recibir manifestaciones espirituales por medio de objetos como piedras videntes7.

El joven José Smith aceptaba las creencias y prácticas de su época, incluso la idea de utilizar piedras videntes para ver objetos extraviados u ocultos. Ya que los relatos de la Biblia muestran que en la antigüedad Dios se valía de objetos para promover la fe de las personas o para comunicarse espiritualmente, José y otras personas aceptaban que también era posible que eso sucediera en su época. Los padres de José, Joseph Smith, padre, y Lucy Mack Smith, fomentaron la incorporación de esa cultura y el uso de objetos de esa manera en la familia, y los pobladores de Palmyra y Manchester, Nueva York, donde vivían los Smith antes de mudarse a Pennsylvania a fines de 1827, acudían a José para que les ayudara a encontrar objetos extraviados8.

A aquellos que carecen de un entendimiento de la forma en que la gente del siglo XIX en la región donde vivía José practicaba su religión quizás las piedras videntes les sean desconocidas, y los estudiosos han debatido mucho ese período de la vida de él. En parte como resultado de la Ilustración, o la Edad de la Razón, período en el cual se hacía hincapié en la ciencia y en el mundo visible por encima de las cuestiones espirituales, en la época de José muchos llegaron a considerar que el uso de objetos como piedras y varas era supersticioso o inadecuado para fines religiosos.

Años después, cuando José contaba su asombroso relato, él hacía hincapié en sus visiones y otras experiencias espirituales9. Por el contrario, algunas personas que antes eran sus allegados, centraban la atención en el uso que él había hecho anteriormente de piedras videntes con el afán de destruir su reputación en un mundo que cada vez más rechazaba ese tipo de prácticas. En sus labores proselitistas, José y otros de los primeros miembros optaron por restar importancia a la influencia de la cultura local en sus actividades proselitistas, ya que muchos posibles conversos estaban atravesando una transformación en cuanto a la forma de entender la religión en la Edad de la Razón. No obstante, en lo que llegó a ser revelación oficial, José siguió enseñando que las piedras videntes y otros objetos similares, así como la capacidad para utilizarlos, eran dones importantes y sagrados que provenían de Dios10.

Instrumentos empleados para traducir el Libro de Mormón

Las piedras videntes también se mencionan en los relatos históricos sobre José Smith y la traducción del Libro de Mormón. En la historia oficial de José, la cual se comenzó en 1838, se describe la visita de un ángel que se llamaba Moroni y que le habló de unas planchas de oro que estaban enterradas en una colina cercana. José narra que mientras conversaba con el ángel “se manifestó a [su] mente la visión de tal modo que [pudo] ver el lugar… con tanta claridad… que [lo reconoció]… cuando lo [visitó]"(José Smith—Historia 1:42).

En la historia que José empezó a bosquejar en 1838, Moroni le advierte “que Satanás procuraría [tentarle] (a causa de la situación indigente de la familia de [su] padre) a que obtuviera las planchas con el fin de [hacerse] rico”. El ángel le prohibió eso, cuenta José, y le dijo que si tenía “más objeto” que el de edificar el reino de Dios, “no podría obtenerlas” (José Smith—Historia 1:46). En su anterior relato de 1832, José explica: “Tuve el deseo de procurar las planchas para obtener riqueza y no guardé el mandamiento de tener la mira puesta en la gloria de Dios”11. En consecuencia, se le pidió acudir a la colina cada año durante cuatro años hasta que estuvo preparado para recibir las planchas (véase José Smith—Historia 1:53–54).

José relató que cuando finalmente obtuvo las planchas de manos de Moroni en 1827, también recibió dos piedras que le servirían para traducirlas. Él y otras personas allegadas a él dejaron relatos sobre esas piedras en los que las describen como de apariencia blanca o transparente puestas en un arco, como el de las gafas o los anteojos modernos, y aseguradas a un pectoral grande12. De la forma en que se describió, ese dispositivo habría sido voluminoso. La madre de José Smith contó que él quitaba las piedras del pectoral para usarlas con más comodidad13.

En el Libro de Mormón, a esas piedras se les llama “intérpretes” y se explica que “fueron preparadas desde el principio, y se transmitieron de generación en generación con objeto de interpretar idiomas; y la mano del Señor las ha preservado y guardado” (Mosíah 28:14‒15, 20).

En el libro también se relata la forma en que el Señor entregó “dos piedras” al hermano de Jared, con la promesa de que servirían a futuras generaciones para recuperar las palabras que él escribiera. El Señor le indica: “Escribe estas cosas y séllalas; y en mi propio y debido tiempo las mostraré a los hijos de los hombres”. El Señor explicó que: “… estas piedras [clarificarán] a los ojos de los hombres las cosas que tú escribirás” (Éter 3:24, 27).

Para cuando José Smith terminó de dictar su traducción del Libro de Mormón a sus escribas, a mediados de 1829, el significado de la palabra vidente ya se había aclarado aún más en el libro. En el Libro de Mormón se encuentra una profecía que se atribuye a José de Egipto, en la cual declara que uno de sus descendientes —claramente José Smith— sería “un vidente escogido”, el cual llevaría a otros de sus descendientes “al conocimiento de los convenios” que Dios hizo con los antepasados de ellos (2 Nefi 3:6, 7).

En otro relato del Libro de Mormón, Alma, hijo, entrega los intérpretes a su hijo Helamán. Alma aconseja a su hijo que “[preserve] estos intérpretes”, refiriéndose a las dos piedras puestas en aros de plata. Sin embargo, Alma también cita una profecía en la que parece que se trata de una sola piedra: “Y dijo el Señor: Prepararé para mi siervo Gazelem una piedra que brillará en las tinieblas hasta dar luz” (Alma 37:21, 23).

Al parecer, aunque se dieron en el contexto de “intérpretes” (en plural), esta profecía indica que a un futuro siervo se le entregaría “una piedra” (en singular), que brillará en las tinieblas hasta dar luz”14. Los Santos de los Últimos Días de los primeros días creían que ese siervo de quien se había profetizado era José Smith15.

De hecho, las evidencias históricas demuestran que, además de las dos piedras videntes conocidas como “intérpretes”, José Smith utilizó por lo menos otra piedra al traducir el Libro de Mormón, la cual colocaba a menudo adentro de un sombrero a fin de bloquear la luz. Según personas allegadas a José, eso lo hacía con el fin de ver mejor las palabras que estaban en la piedra16.

Para 1833, José Smith y sus allegados comenzaron a emplear el término bíblico “Urim y Tumim” para referirse a cualquiera de las piedras que se usaban para recibir revelaciones divinas, incluso los intérpretes nefitas y la piedra vidente sola17. Esa terminología imprecisa ha complicado los intentos que se han hecho para reconstruir el método exacto mediante el cual José Smith tradujo el Libro de Mormón. Según Martin Harris, además de utilizar los intérpretes, José también utilizó una de sus piedras videntes por cuestiones de comodidad durante la traducción del Libro de Mormón. Otras fuentes corroboran que José cambiaba de instrumentos para traducir18.

Después de la publicación del Libro de Mormón

Tras publicarse el Libro de Mormón en marzo de 1830, José Smith y sus escribientes comenzaron a trabajar en lo que hoy se conoce como la Traducción de José Smith de la Biblia, la cual es una revisión profética de la versión del rey Santiago [en inglés]19. Según lo narra José, el uso de los intérpretes nefitas ya no era una opción para realizar ese proyecto de traducción, debido a que ya no los tenía en su poder.

En la historia de José, él explica: “… mediante la sabiduría de Dios [las planchas y los intérpretes] permanecieron seguros en mis manos hasta que cumplí con ellos lo que se requirió de mí. Cuando el mensajero, de conformidad con el acuerdo, llegó por ellos, se los entregué; y él los tiene a su cargo hasta el día de hoy” (José Smith—Historia 1:60).

Como lo explicó el presidente Brigham Young (1801–1877), “José volvió a colocar el Urim y Tumim con las planchas cuando terminó de traducir”20.

José tenía otras piedras videntes, pero en las palabras del élder Orson Pratt (1811–1881), miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles y posteriormente historiador de la Iglesia, para ese entonces José también había madurado en su entendimiento espiritual. En una reunión llevada a cabo el 28 de junio de 1874, en la cual estuvieron presentes el presidente Brigham Young y muchas otras Autoridades Generales, el élder Pratt le contó a los concurrentes que había estado “presente muchas veces” mientras José Smith “traducía el Nuevo Testamento”. Al ver que no usaba ningún instrumento interpretativo en el proceso de traducción, se preguntaba por qué José “no utilizaba el Urim y Tumim como lo hizo al traducir el Libro de Mormón”.

Mientras el élder Pratt observaba al profeta traducir, “José, como si le leyera el pensamiento, levantó la mirada y explicó que el Señor la había dado el Urim y Tumim cuando no tenía experiencia con el espíritu de inspiración; pero ahora había avanzado tanto que comprendía la forma de trabajar de ese espíritu y ya no necesitaba la ayuda del instrumento”21.

Brigham Young expresó a un grupo de personas sus ideas en cuanto a recibir una piedra vidente. “No estoy seguro de haber tenido alguna vez el deseo de tener una”, reflexionó22. En esa declaración, Brigham demostró su entendimiento de que no era necesario tener piedras para ser vidente.

El 25 de octubre de 1831, José Smith asistió a una conferencia celebrada en Orange, Ohio. Durante la conferencia, su hermano Hyrum dijo que “creía que sería mejor que el propio José contara a los élderes presentes el relato de la salida a la luz del Libro de Mormón a fin de que supieran por ellos mismos”. Según las minutas de la reunión, José “dijo que no se había tenido el propósito de dar a conocer al mundo todos los detalles de la salida a la luz del Libro de Mormón” y “que no era conveniente que él los contara”23. Habiendo madurado en su función de vidente, y al tener claro que no era indispensable tener piedras videntes para recibir revelación, lo que tal vez le preocupaba era que la gente se concentrara demasiado en la forma en que el libro salió a la luz y muy poco en su contenido.

El aspecto de la traducción del Libro de Mormón que José Smith recalcó más fue que lo hizo “por el don y el poder de Dios”24. Él enseñó a los líderes que el libro en sí “era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro”25.

 ¿Qué sucedió con la piedra vidente?

La piedra que se muestra en esta imagen se ha asociado por mucho tiempo con José Smith y con la traducción del Libro de Mormón. La piedra que José Smith utilizó en la tarea de traducción del Libro de Mormón a menudo se describía como una que era de color chocolate y ovalada. La piedra pasó de las manos de José Smith a las de Oliver Cowdery y luego a la Iglesia mediante Brigham Young y otras personas - Fotografía por Welden C. Andersen y Richard E. Turley Jr.
Según el relato de José Smith, él devolvió el Urim y Tumim, o los “intérpretes” nefitas al ángel. Sin embargo, ¿qué sucedió con la piedra o las piedras videntes que José utilizó para traducir el Libro de Mormón?

David Whitmer escribió que “después de que se terminó la traducción del Libro de Mormón, a principios de la primavera de 1830 y antes del 6 de abril, José entregó la piedra a Oliver Cowdery y me dijo a mí y a los demás que no la necesitaba y que ya no la usaba”26.

Oliver estuvo fuera de la Iglesia durante una década hasta que se volvió a bautizar en 1848, y sus planes eran estar con los santos en Utah, pero murió en 1850 en Richmond, Misuri, antes de hacer el viaje27. Phineas Young, quien había ayudado a Oliver Cowdery a volver a la Iglesia, obtuvo la piedra vidente de la viuda de Oliver, Ann Whitmer Cowdery quien, a su vez, era hermana de David Whitmer. Phineas, en un momento dado, se la entregó a su hermano Brigham Young28.

“Tengo en mi poder la primera piedra vidente de José, la cual recibí de Oliver Cowdery”, afirmó el presidente Young en 1853. También había otras piedras. “José tenía 3, las cuales Emma tiene en su poder”, agregó, “2 pequeñas y 1 grande”29. Dos años después, Brigham Young dijo a un grupo de líderes de la Iglesia en una reunión: “Oliver me envió la primera piedra vidente de José; Oliver siempre la tuvo en su poder hasta que me la envió”30.

Después de que Brigham Young murió, Zina D. H. Young, una de sus esposas, y quien más adelante llegó a ser la tercera Presidenta General de la Sociedad de Socorro, obtuvo una piedra vidente color chocolate de las pertenencias de él, la cual coincidía con la descripción de la piedra que José utilizó para traducir el Libro de Mormón, y la donó a la Iglesia31. Desde entonces, líderes de la Iglesia subsiguientes han declarado que la Iglesia tiene en su poder la piedra vidente32.

Representaciones artísticas del proceso de traducción

A lo largo de los años, artistas han intentado representar la traducción del Libro de Mormón mostrando a quienes participaron en ella en distintos lugares y poses, con diferentes objetos. Las interpretaciones artísticas se basan en el punto de vista, la investigación y la imaginación de los artistas, y a veces se han hecho con la ayuda de la opinión y guía de otras personas. Las siguientes son algunas escenas que se han producido a lo largo de los años.

Por el Don y El Poder de Dios, por Simon Dewey, cortesia de Altus Fine Arts

Interpretación de un artista en la que José Smith está estudiando las planchas. José relató haber “[copiado] un número considerable” de caracteres de las planchas. Después de traducir algunos de esos caracteres “por medio del Urim y Tumim”, Martin Harris llevó los caracteres a Charles Anthon y a otros expertos a fin de que confirmaran la traducción (José Smith—Historia 1:62–64).

José Smith traduciendo el Libro de Mormón, por Del Parson
Representación de un artista en la que José Smith y Oliver Cowdery están trabajando en la traducción del Libro de Mormón. A diferencia de lo que aquí se representa, Oliver Cowdery aseveró que él no vio las planchas sino hasta después de que se terminó la traducción. Testigos del proceso afirmaron que durante la traducción las planchas no se podían ver y se cubrían, entre otras cosas, con una tela.

Iustración de Robert T. Barrett.
Representación de un artista en la que José Smith está con el pectoral puesto junto con los intérpretes o anteojos, más tarde conocidos como el Urim y Tumim.

Traducción de las planchass, por Earl Jones, Courtesia de Church History Museum
Representación de un artista en la que José Smith y un escriba están traduciendo con una manta entre ellos. Aunque en la mayoría de las narraciones del proceso de traducción no se menciona ninguna manta, aparentemente en un principio se utilizó una a fin de impedir que el escriba viera las planchas, los anteojos o el pectoral. Más adelante, en la tarea de traducción, es probable que se haya utilizado una manta para ocultar al traductor y al escriba a fin de impedir que otras personas curiosas observaran la traducción.

Fuente Oficial: LDS.org

Artículo Relacionados : José Smith y las Piedras Videntes,

[Nota: Algunos por desconocimiento señalan que la serpiente de bronce no fue un objeto. Los israelitas conservaron la serpiente de bronce, y con el tiempo lo utilizaron como objeto en su adoración y le ofrecían humo de sacrificio. De ahí que el rey judaíta Ezequías (745-717 a. E.C.) hiciera reducir a pedazos la serpiente de bronce —que tenía más de setecientos años— como parte de sus reformas religiosas. Leemos en 2 Reyes 18:4 dice: "... e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamó Nehustán." La forma literal: “Nehustán”, en la gran mayoría de las versiones castellanas esta palabra se ha dejado sin traducir. No obstante, en el léxico de Koehler y Baumgartner, los significados que se apuntan para el término hebreo nejusch·tán son “serpiente de bronce” e “ídolo-serpiente de bronce”. (Hebräisches und Aramäisches Lexikon zum Alten Testament, Leiden, 1983, pág. 653.)

Por mucho tiempo tambien se pensó que el origen del símbolo de la Medicina estaba en la Mitología griega como atributo del dios Hermes o Mercurio, pero más recientemente se ha conocido que los arqueólogos han encontrado símbolos semejantes en civilizaciones más antiguas como la asiria (de piedra tallada 30 000 años a.C y de piedra pulida 6 500 años a.C) y la caldea (3 000 años a.C.) así como en otras épocas, en la civilización egipcia y la fenicia. Lo más probable es que lo que sucedió con la serpiente de bronce que hizo Moisés se haya extendido en múltiples culturas que la han toman como un símbolo de curación, un símbolo de la Medicina que hasta el día de hoy perdura. Aunque aun sigue el debate entre académicos]

Notas:

  1. See Doctrine and Covenants 115.
  2. Preface to Book of Mormon, ca. Aug. 1829, in Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, vol. 1 of the Documents series of The Joseph Smith Papers (2013), 93. See also “The Testimony of Three Witnesses,” Book of Mormon.
  3. See Exodus 4:1‒5, 17, 20‒21; 7:8‒21; 8:16‒19; 9:22‒26; 10:12‒15; 14:15‒18; 17:1‒13; Numbers 17:1‒10; 20:7‒11; Hebrews 9:4.
  4. See Numbers 21:7‒9; John 3:14‒15.
  5. See Exodus 28:12; 35:9, 27; 1 Samuel 23:9‒12; 30:7‒8.
  6. See Exodus 28:30; Leviticus 8:8; Numbers 27:21; Deuteronomy 33:8; 1 Samuel 28:6; Ezra 2:63; Nehemiah 7:65.
  7. For more information on this 19th-century religious culture, see Journals, Volume 1: 1832–1839, vol. 1 of the Journals series of The Joseph Smith Papers (2008), xix; and Revelations and Translations, Volume 3: Printer’s Manuscript of the Book of Mormon, vol. 3 of the Revelations and Translations series of The Joseph Smith Papers (2015), xv–xvi; Dallin H. Oaks, “Recent Events Involving Church History and Forged Documents,” Ensign, Oct. 1987, 68–69.
  8. See statement of Joseph Smith Sr., as quoted in Francis W. Kirkham, A New Witness for Christ in America: The Book of Mormon, vol. 2 (1959), 366; see also Lucy Mack Smith, “Lucy Mack Smith, History, 1844–1845,” book 3, page 10, josephsmithpapers.org/paperSummarylucy-mack-smith-history-1844-1845. Martin Harris recalled testing Joseph’s ability by having him find a pin in a haystack (see “Mormonism—No. II,” Tiffany’s Monthly, July 1859, 164).
  9. See, for instance, Joseph Smith—History in the Pearl of Great Price.
  10. See Doctrine and Covenants 130:10‒11. See also the earliest wording of what is now Doctrine and Covenants 8, directed to Oliver Cowdery as he desired to assist Joseph Smith in translating the Book of Mormon (Revelation, Apr. 1829–B, in Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, 44–47).
  11. Joseph Smith, “History, ca. Summer 1832,” in Histories, Volume 1: 1832–1844, vol. 1 of the Histories series of The Joseph Smith Papers (2012), 14.
  12. See Joseph Smith—History 1:35; Joseph Smith, “Church History,” in Histories, Volume 1: 1832–1844, 495; Martin Harris, in “Mormonism—No. II,” 165–66; “Lucy Mack Smith, History, 1844–1845,” book 5, pages 7–8, josephsmithpapers.org.
  13. See, for instance, “Lucy Mack Smith, History, 1844–1845,” book 5, josephsmithpapers.org.
  14. Understandably, this distinction has puzzled commentators. See, for instance, Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2nd ed. (1966), 307–8; Joseph Fielding McConkie and Robert L. Millet, Doctrinal Commentary on the Book of Mormon, 4 vols. (1987–92), 3:278; and Matthew B. Brown, All Things Restored: Confirming the Authenticity of LDS Beliefs (2000), 62.
  15. See William W. Phelps, Funeral Sermon of Joseph Smith and Hyrum Smith, Church History Library, Salt Lake City; Orson Pratt, “Explanation of Substituted Names in the Covenants,” The Seer, Mar. 1854, 229; William W. Phelps, letter to Brigham Young, Apr. 10, 1854, in Brigham Young, Office Files, 1832–1878, Church History Library, Salt Lake City; and Revelations and Translations, Volume 2: Published Revelations, vol. 2 of the Revelations and Translations series of The Joseph Smith Papers (2011), 708–9.
  16. For more information on the translation, see “Book of Mormon Translation,” available at lds.org/topics/book-of-mormon-translation. See also Russell M. Nelson, “A Treasured Testament,” Ensign, July 1993, 61–65; Neal A. Maxwell, “By the Gift and Power of God,” Ensign, Jan. 1997, 36–41.
  17. Wilford Woodruff, for instance, called a seer stone he saw in Nauvoo a Urim and Thummim (Wilford Woodruff journal, Dec. 27, 1841, Church History Library). See also Revelations and Translations, Volume 3: Printer’s Manuscript of the Book of Mormon, xix.
  18. See Revelations and Translations, Volume 3: Printer’s Manuscript of the Book of Mormon, xviii–xix.
  19. For a brief summary of the beginnings of this effort, see Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, 150–52.
  20. Minutes, Apr. 17, 1853, Church History Library.
  21. “Two Days’ Meeting at Brigham City, June 27 and 28, 1874,” Millennial Star, Aug. 11, 1874, 498–99.
  22. Minutes, Sept. 30, 1855, Church History Library.
  23. Minutes, Oct. 25–26, 1831, in Documents, Volume 2: July 1831–January 1833, vol. 2 of the Documents series of The Joseph Smith Papers (2013), 84.
  24. Preface to Book of Mormon, ca. Aug. 1829, in Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, 93. See also the “Testimony of Three Witnesses,” Book of Mormon.
  25. Joseph Smith, in Wilford Woodruff journal, Nov. 28, 1841, Church History Library; or introduction to the Book of Mormon.
  26. David Whitmer, An Address to All Believers in Christ (1887), 32.
  27. For more information about Oliver Cowdery’s return to the Church before his death, see Scott F. Faulring, “The Return of Oliver Cowdery,” in John W. Welch and Larry E. Morris, eds., Oliver Cowdery: Scribe, Elder, Witness (2006), 321–62.
  28. See Minutes, Sept. 30, 1855, Church History Library, Salt Lake City; “David Whitmer,” The Historical Record, Oct. 1888, 623; Maria L. Cowdery Johnson to David Whitmer, Jan. 24 1887, Community of Christ Library-Archives, Independence, Missouri; and Franklin D. Richards, Journal, Mar. 9, 1882, Church History Library.
  29. Minutes, Apr. 17, 1853, Church History Library.
  30. Minutes, Sept. 30, 1855, Church History Library.
  31. See Zina Young to Franklin D. Richards, July 31, 1896, in Journal History of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, July 31, 1896, 4, Church History Library.
  32. See B. H. Roberts, A Comprehensive History of the Church, 6:230–31; Joseph Fielding Smith, Doctrines of Salvation, comp. Bruce R. McConkie, 3 vols. (1954–56), 3:225; Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2nd ed. (1966), 818–19.
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Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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