Autor: Grant, David M.
Traducción Libre: DPCS (Administrador del Blog)

A finales del siglo XVIII, métodos científicos modernos han comenzado a proporcionar nuevos conocimientos sobre la naturaleza fundamental de la materia, y estos anulaban la posición filosófica griega de la forma sobre la materia. Este cambio en el pensamiento científico fue contemporáneo con las enseñanzas del profeta José Smith en el ámbito teológico. Sus enseñanzas vuelven a cololocar la teología en íntima relación entre Dios y la humanidad de los primeros escritos judeo-cristianas. Estos conceptos estaban en contraste con la posición de que la Deidad es una personificación de los principios e ideales filosóficos que trascienden en importancia a las realidades físicas de la materia. Además, la perspectiva de que la materia se creó de la nada (ex nihilo), un concepto que domina el pensamiento teológico y científico durante muchos siglos y aún generalizadas en el pensamiento del siglo XIX, perdió el apoyo de la ciencia moderna y era opuesto al Evangelio restaurado por José Smith. Teorías científicas modernas de la materia, desde la Antoine Lavoisier (1743-1794) hasta la de Erwin Schrödinger (1887-1961), mantienen la permanencia de la materia.


En el siglo XX, la teoría atómica ha incorporado una serie de partículas nucleares fundamentales y potentes teorías matemáticas. Algunos que no respondan a la intuición humana, representan propiedades de la materia recién descubiertas en este siglo. Conceptos que han llevado a un desarrollo de la mecánica cuántica unificadas y a las teorías cuánticas dinámicas para la materia y la luz. La ley de conservación de Lavoisier se ha ampliado para incluir todas las formas equivalentes de materia y energía y todavía constituye uno de los pilares principales de la ciencia moderna.

Es significativo que las enseñanzas del Evangelio restaurado de la naturaleza eterna de la materia física, junto con un paralelo en el reino espiritual, personifican estos principios de conservación. Estas son declaraciones clave: "Los elementos son eternos" (D. y C. 93:33). "El espíritu del hombre no es un ser creado; existió y existirá por las eternidades. Lo que es creado no puede ser eterno; y la tierra, el agua, etc., han existido en un estado elemental por todas las eternidades." (José Smith , en HC 3: 387).


Al abordar el problema de la creación ex nihilo, José Smith afirmó en uno de sus sermones finales: "Ahora, la palabra crear ...no significa crear de la nada, sino manifestar, dar forma, organizar, así como un hombre organiza los materiales y construye un barco. De manera que podemos deducir que Dios tenía a su disposición los materiales para organizar el mundo de todo aquel caos, es decir materia caótica, que es elemento... Los elementos han existido desde que nosotros tuvimos existencia. Los principios puros de los elementos son principios que jamás pueden ser destruídos; pueden ser organizados, y reorganizados, mas no destruidos. No tuvieron principio, y no pueden tener fin".(HC 6: 308-309).


Ampliando el concepto de la naturaleza eterna de la materia a la sustancia del espíritu, José Smith, reveló: "No hay tal cosa como materia inmaterial. Todo espíritu es materia, pero es más refinado o puro, y sólo los ojos más puros pueden discernirlo; no lo podemos ver; pero cuando nuestros cuerpos sean purificados, veremos que todo es materia."(D. y C. 131: 7-8).


Parley P. Pratt, apóstol y estrecho colaborador de José Smith, escribió:"La materia y el espíritu son los dos grandes principios de toda la existencia. Todo lo animado e inanimado se compone de uno o el otro, o por ambos de estos principios eternos... la materia y espíritu tienen la misma duración; ambos son autoexistentes empezando a existir desde nunca, y que nunca puede ser aniquilados... la materia como el espíritu son eternos, no creados, auto-existentes. Aun así en la infinita variedad de sus cambios, formas y figuras;... la eternidad está inscrito en caracteres indelebles en cada partícula" (HC 4:55).


En estricta analogía con los principios que rigen la materia física, las revelaciones a José Smith destacan que la eternidad para los espíritus también se deriva de la existencia eterna de la materia espiritual o elementos. La principal manifestación de la naturaleza eterna de la materia, tanto física como espiritual, se encuentra en la existencia eterna de Dios y en última instancia en sus hijos humanos como entidades discretas e indestructibles. En esta singular doctrina SUD, la materia en todas sus múltiples formas, en lugar de ocupar un papel secundario con respecto a los paradigmas filosóficos, asume una posición soberana, junto con los principios y las leyes que rigen sus propiedades y características.

Bibliografía:


Pratt, Parley P. "Eternal Duration of Matter." HC 4:55.

DAVID M. GRANT

Axact

Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

Publicar un Comentario:

0 Comentarios: