"Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación." - Hechos 21:25 -RV

Los cristianos del primer siglo enfrentaron retos difíciles. Entre los más problemáticos estaban las diferencias culturales que separaban a los cristianos judíos de los cristianos gentiles. Los cristianos judíos debido a su respeto profundo por la Ley de Moisés, creían que deberíamos seguir siendo fiel a Dios, creyendo en Cristo, pero también guardando ciertos aspectos de la Ley Mosaica, como la circuncisión. Pablo, el apóstol de los gentiles, se oponía a esta idea, sosteniendo que la Ley ya no estaba en vigencia tras la muerte de Cristo.

A pesar de esto, muchos cristianos en la iglesia primitiva estaban confundidos en cuanto al tema. Debido a esta confusión, Pablo y Bernabé, juntamente con los ancianos de la iglesia en Jerusalén y los apóstoles, se reunieron para discutir el tema (Hechos 15). Durante la reunión, el apóstol Pedro relató la conversión del gentil Cornelio (Hechos 15:6-11). Luego Pablo y Bernabé testificaron de los milagros divinos que se habían realizado entre los gentiles a través de su ministerio (15:12). Y Jacobo, el hermano del Señor, explicó que el Antiguo Testamento profetizó que llegaría el día, donde se permitiría a los gentiles ser parte de la iglesia. De la lectura del texto, es claro que el propósito de la reunión en Jerusalén no fue votar en cuanto a una política, sino aclarar por revelación este asunto.

La asamblea concluyó que Dios había abierto la puerta de la fe a los gentiles, aparte de cualquier observación a la Ley de Moisés. Luego la asamblea escribió una carta breve que se circularía a las iglesias de los gentiles, la cual declaraba: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15:28-29).

Este declaración inspirada de la asamblea en Jerusalén presenta un texto interesante para los cristianos del siglo veintiuno. ¿Todavía se aplican estas reglas? ¿Fueron estas reglas, solo para los gentiles de ese tiempo? . Veamos ahora las respuestas

"... os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación"
Primero entendamos la conexión entre cada uno de estos términos. Comentaristas e historiadores de la Biblia entienden que la asamblea en Jerusalén tenía en mente las fiestas paganas e idolátricas cuando expresó el enunciado en Hechos 15. A menudo, la adoración pagana incluía el sacrificio y la ingestión de carne, ofreciéndose algunas veces la sangre escurrida como un “plato” en la comida. Estas festividades también incluían generalmente la participación sexual del invitado en diferentes actividades inmorales. Coffman señaló: “Las fiestas idolátricas fueron disipaciones vergonzosas, marcadas por el comportamiento más vulgar e inmoral.... De hecho, es posible que todas las cuatro restricciones se relacionen a la adoración idolátrica” (1977, p. 299). En Hechos 15, “lo ahogado” y la “sangre” se consideran juntas tambien, porque el animal que era ahogado o estrangulado todavía tenía sangre dentro.

¿Todavía se aplican estas reglas? ¿Fueron estas reglas, solo para los gentiles de ese tiempo?

Ya que la prohibición de comer sangre hace referencia al consumo de sangre o animales ahogados, debemos tratar de entender la manera en que se relaciona a nuestros hábitos alimenticios hoy. Ya que sabemos que los israelitas y gentiles comían carne animal antes y después de las prohibiciones de Hechos 15:29, y sabemos que es físicamente imposible quitar todos los vestigios de sangre de la carne, entonces debemos concluir que no se prohíbe el consumo de sangre en cantidades pequeñas [pues quitar toda la sangre posible, era quitar la vida del animal]. El hecho que el animal había sido ahogado no es el punto de la prohibición, sino el hecho que su sangre no se había escurrido. Aparentemente, había una diferencia visible y reconocible en las mentes de los gentiles del primer siglo entre la carne que era de una animal cuya sangre había sido escurrida y la carne de un animal cuya sangre no lo había sido. Entonces, debemos concluir que evitar carnes de animales ahogados significa evitar la carne que tiene una cantidad definida y visible de sangre excesiva fácilmente reconocible. [las prohibiciones de consumo de sangre o animales ahogados se refieren a la misma cosa, porque si se come la carne del animal "ahogado" se come su sangre también. ]. Se podría concluir de estos versos, que en la actualidad esta prohibido comer animal + sangre pero dentro del contexto, es decir de un animal ahogado que tiene ambas.

¿Comer o Beber?

La Biblia siempre prohíbe comer sangre, en vez de beber sangre. El término hebreo para "beber" es una palabra común, y la Biblia habla en otros contextos acerca del beber sangre (Números 23:24 y Salmos 50:13 son dos ejemplos), así que, si Dios hubiera querido, el mandamiento podría haber sido contra el "beber sangre". Sin embargo, lo que ordenó fue que no se comiera carne de la que no se hubiera sacado la sangre. Uno de los muchos versículos donde vemos esto es 1 Samuel 14:34: "... decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre". Cuando mataban un animal, tenían que derramar la sangre sobre la tierra. "Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la derramarás como agua" (Deuteronomio 15:23).


¿Cuando se originó la prohibición?

Muchos tienen la idea de que la prohibición en contra de comer sangre se originó con la ley de Moises. Pero parece que este no es el caso. La prohibición en contra de comer o beber sangre precedía a la Ley Mosaica por varios cientos de años. Después que Noé salió del arca, Dios le explicó que él y sus descendientes podían comer animales. Dios le dijo: “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo” (Génesis 9:3). Sin embargo, Dios proveyó una regulación en cuanto al consumo de la carne animal. Dios dijo: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (9:4). Así que el mandamiento de evitar el consumo de carne con sangre, y por ende beber sangre se dio varios cientos de años antes que se instituyera. El verso 5 lo relaciona este verso con el sacrificio, algo que también antecede la Ley de Moises. [No podemos decir que esta prohibición ceso con la Ley de Moises porque según parece lo antecedio]

Otra Interpretación de esta Prohibición

Muchos estudiosos bíblicos tambien sugieren que la prohibición de comer sangre fue dada para que los gentiles no ofendieran a los hermanos judíos. Para los cristianos judíos era horroroso el comer o beber sangre y por eso se pidió a los cristianos gentiles que respetaran este sentimiento, pues la Ley de Moisés instruía de manera clara a evitar comer o beber sangre de manera clara. Levítico 17:14 declara: “Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado”.

La Carne y los Santos de los Últimos Días: Un recordatorio

Joseph Fielding Smith dijo sobre este tema:

"Si bien se ha decretado que la carne de los animales es para la alimentación del hombre, sin embargo, esta se debe utilizar con moderación. La redacción de esta revelación es perfectamente clara en relación con este tema, pero no siempre la observamos."  [Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, comp. Bruce R. McConkie, 3 vols., (Salt Lake City: Bookcraft, 1954–56), 148.]

John Widtsoe dijo:

"La Palabra de Sabiduría no es un régimen vegetariano; por lo que dice, es bien claro que se permite el uso de la carne . Naturalmente, en eso se incluyen otros productos de origen animal menos sujetos a la corrupción que la carne misma, como por ejemplo, los huevos y la leche y sus derivados; no podemos excluir éstos de nuestra alimentación sólo porque no se mencionan directamente; si empleáramos ese criterio, no podríamos comer la mayoría de los alimentos . " (Widtsoe, Evidences and Reconciliations, 3:156 - 157. )

Al igual que con los antiguos miembros, el Señor es misericordioso y no ha creado un "estándar" para el consumo de carne [ni de sangre registrado en la Biblia], cada miembro según su conciencia establece el asunto con él o ella misma sobre esta moderación. Así, cada miembro es animado a hacerlo mejor, pero como en los días de José Smith no debemos atacar o dictar a los demás.

Conclusión:

Cada miembro SUD conoce de la Palabra de Sabiduría, este no es un codigo estricto de que cosas que no debemos ingerir. Pues muchas pautas dejan que los miembros decidan por ellos mismos los alimentos no especificados. Pero al igual como no consumiríamos carne en mal estado, ni beber la sangre de un animal muerto, es necesario saber que todo lo que hace daño para nuestro organismo va en contra de la Palabra de Sabiduría.
Joseph Fielding Smith dijo: porque "tal revelación es innecesaria. La Palabra de Sabiduría es una ley básica que nos indica el camino y nos da amplia instrucción con relación a alimentos y bebidas, tanto a los que son buenos para el cuerpo como a los que son malos . Si seguimos sinceramente lo que está escrito, y lo hacemos con la ayuda del Espíritu del Señor, no necesitamos más consejo . . . Se nos promete que por observar los mandamientos obtendremos inspiración y la guía del Espíritu del Señor, a través de lo cual sabremos qué es bueno y qué es malo para el cuerpo, sin que el Señor nos presente para nuestra protección una lista detallada que nos indique qué es dañino y qué es beneficioso. Por observar estos mandamientos fielmente, aprenderemos que las promesas del Señor se cumplen . " (lmprovement Era, feb o de 1956, págs . 78 - 79 . )

Testigos de Jehova y las Transfusiones de Sangre


Aun cuando muchos protestantes están de acuerdo que la prohibición de comer sangre sigue vigente. Las escrituras no justifican la conclusión que los Testigos de Jehová sostienen para extender la prohibición de Hechos 15:29 a las transfusiones. Primero, el texto y todos los textos relacionados en el Antiguo Testamento tienen que ver específicamente con el consumo por la boca de grandes cantidades de sangre de un animal. Los cristianos gentiles en Hechos 15 ciertamente hubieran entendido que la prohibición abordaba el consumo de sangre por la boca. Segundo, los procesos físicos del cuerpo en cuanto a recibir sangre humana en las venas y consumir grandes cantidades de sangre animal que irían al estómago son muy diferentes. La transfusión de sangre en que se inyecta sangre humana del mismo tipo en las venas de otra persona para realizar un tratamiento no se compara al consumo de una jarra de sangre de macho cabrío. Declarar que Hechos 15:29 significa que no se puede introducir ninguna clase de sangre en el cuerpo por ninguna razón y en ninguna manera, es ir más allá de lo que está escrito (1 Corintios 4:6).

Los judíos ortodoxos son mucho más meticulosos que los testigos de Jehová cuando se trata de seguir estas Escrituras de la Ley de Moisés. Sin embargo, ellos no le ven nada de malo en aceptar las transfusiones de sangre, y de todas las iglesias y denominaciones cristianas que afirman mantener los principios bíblicos, la religión de los testigos de Jehová es la única religión que afirma que estos versículos (Génesis 9:3-4; Levítico 17:13-14; Hechos 15:28-29) que hablan acerca de no comer físicamente la sangre también se pueden aplicar a las trasfusiones de sangre a las venas del cuerpo. Es más, los científicos afirman que uno no está “ingiriendo” la sangre cuando ésta entra al cuerpo a través de las venas, porque la sangre que es transfundida en las venas, funciona como un órgano del cuerpo y simplemente reemplaza a la sangre perdida durante un procedimiento quirúrgico o a través de una herida. El cuerpo no digiere la sangre, de modo que no existe conexión alguna con la política bíblica que prohíbe la ingestión de sangre animal

Nota: Los Testigos de Jehova prohiben el consumo de sangre, pero no la ingesta de carne.
Axact

Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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