Por Gardner A. Brant
Traducción Libre: DPCS
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En 1837 José Smith hizo varios cambios de redacción en el Libro de Mormón. Muchos son relativamente inocuos, pero uno de ellos es mucho más importante. En la edición 1830 del Libro de Mormón, el verso que conocemos como Nefi 11:18 dice:

Y me dijo: He aquí, la virgen que tú ves es la madre Dios, según la carne.

Para la edición 1837, José inserta "el hijo de", por lo que el verso se ha leído desde entonces:

Y me dijo: He aquí, la virgen que tú ves es la madre del Hijo de Dios, según la carne.

No hay manera de saber exactamente lo que estaba en la mente de José Smith cuando hizo ese cambio, pero él no ha detenido a mucha gente de examinarlo. Sin embargo, cuando nos centramos en el hecho del cambio, intrínsicamente empezamos a hacernos las preguntas equivocadas. Varios autores han discutido este cambio como evidencia de una evolución de la teología mormona de Dios. Esta cuestión muy implícitamente supone a José Smith como el autor del Libro de Mormón, asumiendo que el Libro de Mormón es evidencia del pensamiento temprano de José. Si creemos que el Libro de Mormón, no lo es. El Libro de Mormón no representa a la teología de José; representa a la teología nefita. Para comprender la teología nefita, nuestra atención debe centrarse en la explicación de por qué el verso esta allí en primer lugar, no en lo que sucedió más tarde. Para el Libro de Mormón, la comprensión de la evolución teológica en realidad será la clave para nuestra comprensión de este texto, pero no va a ser la evolución de la teología mormona el que lo explica. Será la evolución de la teología israelita.

El Libro de Mormón comienza su historia en el primer año del reinado de Sedequías en Jerusalén, o 597 a. C. Aunque este es nuestra primer acontecimiento fechado, los personajes de la historia están evidentemente vivos en aquel entonces, y como se da comienzo en el texto, Lehi tenía cuatro hijos y algunas hijas. Lehi claramente era lo suficiente mayor para haber experimentado ciertos acontecimientos que tuvieron lugar antes del 597 a. C, pero que no fueron registrados. La invasión de Jerusalén por Babilonia, es sin duda el acontecimiento catalítico más evidente para el Libro de Mormón, ya que sienta las bases para el llamado de Lehi como un profeta y el mandato de su familia para huir de la destrucción venidera. Sin embargo, otro acontecimiento anterior, puede probar haber sido la influencia más duradera en la historia del Libro de Mormón. Lehi vivió en el tiempo de la reforma deuteronómica. En una presentación en el foro en la Universidad Brigham Young el 2003, Margaret Barker señaló:
El Rey Josías, cambió la religión de Israel en el año 623 a. C. Según el relato del Antiguo Testamento en 2 Reyes 23 él quitó todo tipo de objetos idólatras del templo y purifico su reino de las prácticas cananeas. Vasijas del Templo hechos para Baal, para Asera y para las huestes celestialea fueron quitadas; sacerdotes idólatras fueron depuestos, la propia Asera fue sacada del templo, fue quemada, y mucho más adicionalmente. Un libro de la antigua ley había sido descubierta en el templo, y esto había impulsado al rey a llevar la religión de su reino acorde con los requisitos de ese libro. Sólo podía haber un templo, afirmó, y así todos los demás lugares de culto de sacrificios tuvieron que ser destruidos. El libro de la ley es fácilmente reconocible como el Deuteronomio, por lo que la purga del rey Josías es generalmente conocida como la reforma deuteronómica del templo. 1
El hallazgo afortunado de encontrar un libro apropiado perdido, como el principio de una serie de reformas ha planteado la cuestión de la autenticidad de ese libro. A pesar de que el tiempo sigue siendo sospechoso, no tenemos que desechar toda la obra como una construcción política exigente. Norman Gottwald escribe sobre esto en su introducción al Deuteronomio para un volumen de Comentarios Exegéticos sobre la Biblia:
La unica fecha difícil es el año de la reforma de Josías, 622. Pero los orígenes del Deuteronomio son mas antiguos que la reforma. La lectura y la predicación Levítica de la ley no comenzó en el año 622, teniendo en cuenta las alusiones a Siquem la práctica debe haber estado extendida hacia atrás por lo menos un siglo hacia el norte de Israel. El sobresalto del descubrimiento de la ley en el año 622 no significa que esas tradiciones no eran conocidas previamente en Israel, más bien significa que la monarquía de Judea había perdido el contacto de ellos durante nada mas y nada menos 50 o 75 años (suponiendo que Ezequías sabía de ellos y los uso en sus reformas) ...

¿Fue la ley escrita específicamente para el propósito de la "plantación" en el templo? Tal vez, si asumimos que sólo de esta manera podrían estas declaraciones ser traídas al rey de manera convincente y sin peligro de los defensores de la ley. Sin embargo, llama la atención que incluso con la ley escrita ante él, Josías no estaba convencido hasta que miembros específicos de la ley le habían asegurado su validez (2 Reyes 22:8-20) ...

Es más probable que la escritura y reescritura de las leyes y las amonestaciones de Deuteronomio estuvieran pasando sigilosamente a lo largo todo el reinado de Manasés (ca. 687 a 642). Si visualizamos el calendario de culto yahvista como decaido o por lo menos adolecido del abandono, los viejos patrones de la renovación del culto de la alianza y de la ley, estarían tensos e incluso en peligro de extinción. Materiales orales recordados cada año no serían ya recitados, y los textos autorizados sobre las leyes inscritas en los lugares de culto llegarían a ser desfigurados o incluso destruidos. Así, tanto los registros orales y escritos [deuteronomista] de tradiciones fueron conducidos a la clandestinidad y fomentados allí hasta que ellas se forzaran a la superficie en el año 622.


Esta interpretación acaba con la opinión de que el plantamiento de Deuteronomio fue un "fraude piadoso". Nadie necesitaba elaborar en secreto un libro que pretendedía ser de Moisés, todo lo que tenía que hacer era recoger bastantes materiales atribuidos a Moisés, a través del dispositivo del funcionario de culto que hablaba en representación de Moisés, y afirmar que estas tradiciones debían ser una vez mas a ejecutadas en Israel. 2
Más allá de la comprensión de cómo Deuteronomio podría ser tanto nuevo como antiguo y al mismo tiempo, la explicación de Gottwald pone de relieve la idea de que había varios hilos de la comprensión religiosa en Israel por lo menos cien años antes de Lehi. Muy claramente la reforma deuteronómica operó en contra de una tradición previamente aceptable. Al hacerlo, no ha inventado algo nuevo, sino elevo una disponible, incluso además la tradición dominante. Esta multiplicidad de tradiciones dentro de la misma cultura es absolutamente esencial para nuestra comprensión del ambiente religioso que produjo Lehi, y la influencia en Nefi. A medida que tratamos de comprender las múltiples líneas de pensamiento que estaba presentes en Jerusalén en vísperas de la reforma deuteronomista, la figura de Asera se convierte en un importante indicador de tanto los cambios teológicos, como el punto de referencia cronológico para ese cambio. En la Biblia, el término Asera puede referirse a la vez, a la madre-diosa del mismo nombre, o a su imagen (tal como fue retirado del templo). 3

¿Cuál era la imagen de la madre-diosa Asera hecho en el templo de Jerusalén? Ella estaba allí porque era la esposa o consorte de Yahvé. Varias inscripciones han sido descubiertas que específicamente hablan de "Yahvé y su Asera." Los estudiosos aceptan esto como una indicación de que Asera era la consorte de Yahvé. 4 Unos setenta años antes de la reforma deuteronomista, el rey Ezequías inició una reforma similar que removió a Asera del templo. A diferencia de la reforma deuteronomista, el de Ezequías no duró mucho. De hecho, no perduro incluso a su hijo. Hablando del cambio de rumbo de Manasés de la reforma de su padre, Rafael Patai conjetura:
Si Manasés no se molestó en cambiar la Serpiente de Bronce, la otra imagen retirada del templo por su padre, esto fue probablemente por el hecho de con el paso del tiempo la adoración de una simbolizada o representada deidad por una figura de serpiente había llegado a ser obsoleto . No es así Asera, cuya figura maternal debe haber sido querido por muchos fieles y cuya restauración a su lugar tradicional en el templo, era por lo tanto considerado un acto religioso de gran importancia. Es tentador conjeturar que la motivación mítica detrás del acto de Manasés fue la convicción de que la consorte de Yahvé, la gran diosa madre Asera, tiene que ser restablecido, a su antiguo y legal lugar al lado de su esposo. 5
Lo que hace a Asera hasta tal punto importante para entender los hilos del pensamiento Israelita acerca de la deidad es el descubrimiento de un conjunto de textos ugaríticos (o cananeos) en 1928. En medio de estos textos hay un tesoro de información acerca de la religión en el período de alrededor de 1350-1150 aC. C.L. Seow señala: "El valor de los textos ugaríticos va más allá de los horizontes de la fe cananea. La evidencia sugiere que la teología israelita no era tan radicalmente discontinua con las religiones cananeas como se pensaba." 6


Lo que estos textos dejan claro es que la Religión semita temprana adoraba a un panteón estructurado como una familia divina, con un Dios Padre, El y su esposa, la misma Asera. 7 Estos dos están a la cabeza de un consejo [concilio] celestial. Daniel C. Peterson hace una sinopsis sobre la información relevante:
El consejo es conocida por varios nombres en los materiales Ugaritícos, incluyendo "la asamblea de los dioses" y "la asamblea de los hijos de 'El' ". Según las creencias cananeas, 'El' fue el Dios creador. La evidencia sugiere que era el Dios principal original de los semitas de manera general. Como creador, sin embargo, él también estaba a la cabeza del panteón como el "Padre de los dioses" o el "padre de los hijos de Dios" y fue llamado el "antiguo", el "patriarca", y el "eterno ". En consecuencia, los dioses como sus hijos, fueron designados colectivamente como "los hijos de 'El ' ". 8
Yahvé era preeminente entre los hijos de El en la concepción israelita. Los dioses de este consejo celestial fueron asignados a ser los dioses de diversas naciones (Deuteronomio 32:8), y Yahvé era el Dios de Israel. A medida que el pensamiento israelita se desarrollaba, El como el Padre paso a segundo plano, y Yahvé continuó ganando prominencia. Este proceso de la elevación de Yahvé estaba con toda fuerza en el siglo VIII a.C, cuando aparece Asera como consorte de Yahvé, no de El. Mark S. Smith sugiere:


Asera, después de haber sido la consorte de El, se había convertido en la consorte de Yahvé sólo si estos dos dioses eran identificados en aquellos tiempos. En efecto, es evidente a partir de textos como la visión de Isaías de Yahvé rodeado de los serafines (Isaías 6), y especialmente la visión profética de la escena del consejo celestial en 1 Reyes 22:19 que Yahvé asumió el cargo de quien preside en aquel entonces. 9
Esto nos da tanto una trayectoria de evolución como un margen de tiempo. El consejo celestial con El como padre, y Yahvé como el hijo preeminente, plausiblemente se remonta al mismo margen de tiempo que los textos ugaríticos, es decir, 1350 - 1150 a. C. Después de ese tiempo, hay una teología en desarrollo en Israel, que aumenta la importancia de Yahvé y lo eleva a una posición en la que comienza a hacerse cargo de las funciones asignadas previamente a su Padre Celestial, El. Este proceso se acerca a su conclusión alrededor de 700 aC, cuando nos encontramos con que Yahvé no sólo ha tomado el lugar de El en el consejo, sino que ha tomado el consorte de El como el suyo.

A pesar de esta elevación a la prominencia y al proto-monoteísmo, la relación de Yahvé con el consejo y su padre no fue cortada en su totalidad por este proceso. Hilos o líneas paralelas, tal vez, consolidadas por otras religiones semíticas, mantuvieron las historias de El y el consejo celestial. El Dr. Peterson continúa:
La terminología cananea de "la asamblea de los dioses" y "la asamblea de los hijos de 'El' " encuentra sus paralelos en la Biblia hebrea. En el Salmo 29:1, el cual ha sido reconocido por los estudiosos como una adaptación Israelita de un viejo himno cananeo, los miembros del Consejo son referidos como bene 'elim. La versión King James traduce esta frase y la pone como "los poderosos" [La Reina Valera como hijos de los poderosos]. La misma frase en hebreo aparece en el Salmo 89:6, donde la versión King James pone "los hijos de los poderosos." Ninguna interpretación es adecuada. En ambos pasajes, la Nueva Biblia de Jerusalén, para elegir una de los mejores traducciones modernas, pone las cosas con correcta precisión para traducir bene 'elim como 'hijos de Dios'. " 10
Igual de importante para nuestra comprensión de Yahvé en el consejo es la identificación de Yahvé como el que expiaría como el Mesías. El Gran Ángel de Margaret Barker examina en detalle cientos de pasajes de textos que van desde judíos a cristianos y a gnósticos, como ella los interpreta, identifica a Yahvé como el futuro Mesías y Jesús, en su papel mesiánico, como igual con Yahvé. En ella describe el consejo celestial, encabezada por el Dio el Padre:
Yahvé fue uno de los hijos de El Elyon, y Jesús en los Evangelios fue descrito como un Hijo de El Elyon, el Dios Altísimo. En otras palabras, fue descrito como un ser celestial. Así, la anunciación narrativa tiene el término "hijo del Altísimo" (Lc 1:32) y el endemoniado reconoció a su exorcista como "hijo del Dios Altísimo" (Marcos 5:7). Jesús no es llamado el hijo de Yahvé, ni el hijo del Señor, sino se le llama Señor. También sabemos que quien escribió el Nuevo Testamento tradució el nombre de Yahvé por Kyrios, Señor. (Véase, por ejemplo, la cita de Deuteronomio 6.5: "Amarás a Yahvé tu Dios ...", que se representa en Lucas 10:27. "Amarás al Señor [Kyrios] tu Dios.") Esto sugiere que los escritores del Evangelio, usaron los términos "Señor" e "hijo de Dios Altísimo", distinguiendo a Jesús como una figura angelical, y dandole en su versión el sagrado nombre de Yahvé. 11
Por supuesto, esta conexión en particular viene de uso en el Nuevo Testamento. La Dr. Barker sugiere que fue sin embargo la continuación de una línea de un antiguo pensamiento que llego a estar oculta a través de la reforma deuteronómica. Barker examina un interesante pasaje del Antiguo Testamento acerca de esta expectativa mesiánica que parece haber sufrido alguna ofuscasión:
La evidencia más clara de su sobrevivencia [el antropomorfismo de Dios / Mesías], no obstante, esta en la tradición generalizada de la interpretación de palabras "hombre" como referencia al Mesías, o de designar al Mesías simplemente como "el hombre". Esto puede ser mejor visto al examinar las diversas traducciones de los oráculos de Balaam, que creía predecir al Mesías (Números 24:3-9; 15-24). Así Números 24.7a, donde el hebreo tiene las líneas curiosas: "Agua fluirá de sus baldes y él regirá muchas naciones" se convirtió en la LXX [la Septuaginta]: "Y vendrá un hombre de entre su simiente y el regirá sobre muchas naciones ", mientras tanto tárgumenes fragmentarios y el Targum Pseudo-Jonathan dice:" Su rey se levantará en medio de ellos y su salvador será desde fuera de ellos ". Filón citas las líneas como una profecía mesiánica: "Saldrá de ti un día un hombre y él regirá sobre muchas naciones" (Life of Moses 1.290). La unanimidad de ambas traducciones y Targumenes sugieren fuertemente que el hebreo puede antiguamente haber dicho algo que no sea "Agua fluirá de sus baldes" 12
¿Podría una línea antigua que anticipaba a Yahvé como el Mesías, haber sobrevivido a las reformas Deuteronomicas para formar la base de la comprensión cristiana de Jesús como Mesías y Señor? Esto es por lo menos sugerido por un texto en arameo de la Cueva 4 en Qumran (4Q246 - traducido por José A. Fitzmyer):
Col. 1 líneas 7-9

7 [entonces, se levantará un rey, y él será] grande sobre la tierra.

8 [Todos los pueblos] haran las paces [con él], porque todos le sirviran.

9 [porque] será llamado [el santo del] [G] ran [Dios], y por su nombre, él será llamado.

Col 2, línea 1

Será aclamado Hijo de Dios, y lo llamaran Hijo del Altísimo. 13
Este texto está fechado alrededor del 25 a. C. 14 En aquel entonces parece que hay casi indiscutiblemente una continuación de la definición del Mesías como el Hijo de Dios, particularmente, el Hijo del Altísimo.
Cuando se reconstruye el ambiente religioso en la época de Lehi nos encontramos con que no existe una teología unificada. De hecho, lo que encontramos es varios hilos de pensamiento teológico que están en conflicto, con la reforma deuteronomista, elevando una línea de pensamiento en contradicción con lo que había sido aceptable, si bien gran parte de la historia Israelita. La teología del Libro de Mormón sugiere que Lehi no es sólo un producto de este período de tiempo, sino tambien de su teología, y por lo tanto de Nefi, que en la mayoría de los casos probablemente intentaba preservar algo de la teología de Dios que estaba siendo negado por la reforma deuteronómica.

Los siguientes son elementos de la religión anterior a la reforma [pre-reforma] que encontraremos en el texto del Libro de Mormón:
  • Un Dios Padre, 'El', que también es llamado "El Elyon" o "Dios Altísimo".
  • Yahvé como el hijo de Dios (El).
  • Yahvé como Dios preeminente de Israel.
  • Yahvé como el Mesías.
Sugiero que el prominencia en particular de Dios como el Mesías en el Libro de Mormón es una reacción a la reducción de ese hilo de [pensamiento de] la religión Israelita. Lo que Lehi y Nefi creen que han sido eliminados en la reforma deuteronómica recibe atención compensatoria en la teología fundacional de Nefi para su pueblo, y continúa hasta el final del Libro de Mormón. Esta es la razón de que el Libro de Mormón es tan coherente y firmemente un testigo para el Mesías.

Comenzamos nuestro examen de Dios en el Libro de Mormón sólo unos pocos versículos antes de 1 Nefi 11:18 con la que empezamos esta discusión. En 1 Nefi 11:6 encontramos:
"Y cuando hube pronunciado estas palabras, el Espíritu exclamó en voz alta: ¡Hosanna al Señor, el Dios Altísimo, porque él es Dios sobre toda la tierra, sí, sobre todo! Y bendito eres tú, Nefi, porque crees en el Hijo del Dios Altísimo..."
Situado en el contexto de las posibles teologías de Jerusalén en el tiempo de la partida de la familia, este versículo es muy comprensible. Tal vez podamos comprender un poco mejor, si nosotros "retraducimos" el texto para resaltar el paralelismo.
"¡Hosanna al Señor, El Elyon, porque él es Dios sobre toda la tierra, sí, sobre todo! Y bendito eres tú, Nefi, porque crees en Yahvé el Hijo de El Elyon..."
Debido a que el conocimiento de El como el Padre y de Yahvé como el hijo era todavía un concepto disponible en el pensamiento hebreo cuando Libro de Mormón comenzo, esta descripción particular, del Padre y del Hijo, encuentra su mejor explicación como una continuación de esa línea particular de la teología hebrea.

Aunque queda poco menos del consejo celestial en el Libro de Mormón, que en el Antiguo Testamento, sin embargo, es posible que esta idea continue con los profetas del Libro de Mormón. Tenga en cuenta el idioma interesante con lo que Alma describe al Mesías, en Alma 36:17:
". . . recuerdo de mis muchos pecados, he aquí, también me acordé de haber oído a mi padre profetizar al pueblo concerniente a la venida de un Jesucristo, un Hijo de Dios, para expiar los pecados del mundo."
Jesús no es el Hijo de Dios, él es un Hijo de Dios. Suponiendo que esto se traduce correctamente, tenemos a Alma colocando a Jesucristo en la misma sociedad divina al igual que los autores del Nuevo Testamento citados por Margaret Barker - en el consejo celestial como Hijo del Dios Altísimo. Así Alma parece confirmar la distinción de Nefi entre el Dios Altísimo y el Hijo de Dios. Esto nos lleva de nuevo forzosamente a Nefi 11:18.

En nuestra versificación moderna, 12 versos después de declarar que el Mesías es el Hijo de Dios, el Espíritu muestra al mismo Mesías, quien es declarado ser Dios. ¿Qué pasó en 12 versículos? Absolutamente nada. Nefi no ha cambiado su comprensión. El problema que podría verse como un conflicto entre los versículos 6 y 18 se encuentra en nuestro imperativo moderno de monoteísmo, un problema que Nefi no tenía.

En la Jerusalén que la familia de Lehi dejó, Yahvé había sido elevado a la posición preeminente de Dios. Este proto-monoteísmo, si se me permite llamarlo así, no elimina el hilo del pensamiento que entiende a El como el Dios Altísimo. Ello, sin embargo, proclamaba que Yahvé era Dios. No el Dios Altísimo, sino un Dios. Basados en la plausible visión del mundo [cosmovisión] de Nefi, vamos a realizar nuestro ejercicio de retraducción de nuevo para el versículo 18:

Y me dijo: He aquí, la virgen que tú ves es la madre de Yahvé, según la carne.

Esto no sólo "retraduce" de vuelta el texto con mayor claridad a su contexto apropiado 600 aC culturalmente, es absolutamente esencial para la comprensión de la teología del Mesías en el Libro de Mormón. Desde la perspectiva de la teología nefita, el cambio en este texto en 1837 podría haber ayudado a los Santos de los Últimos Días con su comprensión de Dios, pero impetuoso para una parte esencial de la comprensión nefita de Dios. Para los nefitas, es absolutamente necesario que entiendan que Yahvé era el Mesías que vendría. El mismo Nefi observa:
Porque las cosas que algunos hombres consideran que son de gran valor, tanto para el cuerpo como para el alma, otros las tienen en nada y las huellan bajo sus pies. Sí, hasta al mismo Dios de Israel huellan los hombres bajo sus pies. Digo que lo huellan bajo sus pies, pero me expresaré de otra manera: lo estiman como nada, y no dan oídos a la voz de sus consejos.
Y he aquí, él ha de venir, según las palabras del ángel, seiscientos años después del tiempo de la salida de mi padre de Jerusalén.
Y el mundo, a causa de su iniquidad, lo juzgará como cosa de ningún valor; por tanto, lo azotan, y él lo soporta; lo hieren y él lo soporta. Sí, escupen sobre él, y él lo soporta, por motivo de su amorosa bondad y su longanimidad para con los hijos de los hombres. 15
No puede haber ninguna duda, ni confusión que la persona que se menciona aquí es Jesucristo, y este Cristo es la persona que Nefi declara que "al mismo Dios de Israel." Este significado es también esencial para el argumento de Abinadí en Mosíah 15:1:
"Y luego les dijo Abinadí: Quisiera que entendieseis que Dios mismo descenderá entre los hijos de los hombres, y redimirá a su pueblo."
Durante todo el Libro de Mormón, Yahvé es el Dios de Israel, y Yahvé es el Mesías. Esas equivalencias son absolutas e importantes para la teología nefita. Sin embargo, todavía hay un entendimiento de que Yahvé era el Hijo de Dios, en el contexto de El Elyon, o el Dios Altísimo.

Ahora tenemos una tarea explicativa restante. Si los nefitas comprendían la naturaleza independiente de El Elyon y Yahvé, ¿Por qué también es cierto que el texto con frecuencia compara al Mesías y al Padre? Mientras este es la material que hizo creer que los argumentos cristianos sobre el trinitarismo y el modalismo, hay muchos procesos diferentes en la obra del Libro de Mormón. El problema comienza con nuestro buen amigo, Nefi, que parece personalmente presentarnos cada posible declaración confusa acerca de Dios:

"Y el ángel me dijo: ¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Padre Eterno!" 16

Si usted no ha notado, estamos a sólo un par de versos despues del versículo 18, donde la Virgen es la madre de Dios. Ahora tenemos una nueva identificación. El Cordero de Dios es un título que es sobre todo simbólica de la función expiatoria del Mesías, y aquí tenemos al Mesías declarado ser el Padre Eterno. Esto no es el único lugar donde esto sucede. En otros textos, el Mesías no sólo es Padre, es también el Hijo. Mormón escribe mil años después que Nefi:

". . .Y por causa de la caída del hombre, vino Jesucristo, sí, el Padre y el Hijo; y a causa de Jesucristo vino la redención del hombre". 17

La explicación de esta fusión del Padre y del Hijo no se encuentra en la teología post-cristiana, ya que esa perspectiva no puede explicar todas las diferentes referencias de Dios en el Libro de Mormón. Volviendo a nuestro punto de vista histórico, sin embargo, podemos reemplazar los contextos culturales que permitieron a Nefi sostener lo que surge a la vista, para los lectores modernos, ser creencias contradictorias acerca de Dios.

Cuando Margaret Barker describe la naturaleza del consejo celestial, ella también nota la clave que resuelve nuestros problemas en la comprensión de Nefi y la posterior teología nefita.

Hay aquellos llamados hijos de El Elyon, hijos de El o Elohim, todos claramente seres celestiales, y hay aquellos llamados hijos de Yahvé o el Santo quienes son humanos. 18 Hay dos "Padres" aquí, y la diferencia es que en las historias, o mitos - que usan el término antropológico - los hijos de un Padre son celestiales, y los hijos del otro son humanos. Esto crea una distinción en el contexto de funcionamiento de los dos Padres, un ambito conceptual que podría describirse como horizontal o vertical. En la concepción horizontal, estamos en los cielos, y el Padre celestial tiene hijos celestiales. En la concepción vertical, ahora tenemos un ser celestial fijando su atención en la tierra, una relación vertical que cruza los límites que separan el cielo y la tierra. Este segundo "Padre" se define por este ámbito vertical, deidad a humano .



Este es, precisamente, cómo podemos separar las diversas referencias del "hijo de Dios" en el Antiguo Testamento. José A. Fitzmyer señala que: "la expresión plural en hebreo, bene ha elohim, "hijos de Dios"(Génesis 6:2, 4; Job 1:6, 2:1; 38:7) bene elim, "hijos de Dios "(Salmos 29:1, 89:6), y bene Elyon, "hijos del Altísimo"(Salmos 82:6) se encuentran en el Antiguo Testamento como los nombres de los seres angélicales en la corte celestial de Yahvé." 19 Estos miembros de la corte celestial son descendientes literarios de la creencia anterior israelita que era más similar a la mitología ugarítica. En este contexto tenemos relaciones horizontales, y por lo tanto hijos celestiales de un Padre Celestial.

Fitzmyer también nota de que hay varias veces cuando Dios indica una relación con Israel, donde Israel es considerado como un "hijo" (Oseas 1:10; Deuteronomio 14:01, Isaías 30:1). En estos casos hemos declarado "hijos", con un padre implicado. Lo qué Fitzmyer no pregunta, es ¿Quienes son los hijos de quien? Los seres angélicales tienen su origen en una concepción anterior, y el marco de referencia esta siempre lo celestial, y siempre lo horizontal. Ellos son hijos del Dios Altísimo.

En otras referencias Fitzmyer nota que, varios humanos son declarados estar en una relación con Dios, en donde ellos son "
los hijos". Si los humanos son hijos, Dios es por lo tanto Padre. Más prominente y poderosa es la declaración de los Salmos 2:6-7:

Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo declararé el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

En este versículo, el Señor declara que al Rey engendrado como su hijo [entronización del Rey de Israel]. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Quién es el Señor? Se trata de una relación especial entre el Rey en el cielo y el Rey en la tierra, pero todavía cruza los límites del cielo a la tierra. Se trata de una relación vertical, y por lo tanto "el Señor" es Yahvé.

La fusión histórica de Yahvé con El hace creer que algunos desordenes en las palabras hebreas suelen etiquetar estas posiciones, no obstante los contextos horizontal y vertical siempre predicen al Padre apropiado. En las referencias horizontales, la frase esta detallado tipicamente como "hijos de Dios" y la frase funciona como una etiqueta para el parentesco. En las relaciones verticales, el término es frecuentemente sólo "hijo" o "hijos", y el parentesco es implícito y no enunciado. Cuando los seres humanos están involucrados, su filiación como hijo es una relación con el Padre, el Dios de Israel, Yahvé. Cuando los seres celestiales son la referencia, la relación es el Dios Altísimo, o El, el padre de los dioses.

El Libro de Mormón es un paralelo preciso para este uso. En el Libro de Mormón como en el Antiguo Testamento, el contexto celestial o terrenal sirve como el campo de la definición de la operación que indica al lector (u oyente) sobre los significados apropiados de Padre e hijo. Esta variación funciona para todos los textos que hemos examinado hasta aquí, en el Libro de Mormón.

Ahora estaremos pendientes con los textos más curiosos, no obstante - aquellos que declaran que el Padre y el Hijo son el mismo. Hasta aquí han sido distinciones claras entre Padre e hijo. ¿Cómo, entonces, es la misma persona el Padre y el Hijo? La Genealogía debe decirnos que esto no es un concepto extraño. Un hombre es el Padre para su propio hijo, sin embargo, él es un hijo en el contexto de la familia de su padre. Entendemos que los dos roles del hombre basados en su presencia conceptual en cualquiera de las dos familias posibles. A causa de Yahvé como Padre e Hijo, sin embargo, la genealogía no es la explicación. Sin embargo, el concepto mismo de un cambio de marco de referencia lo es.

El Mesías preterrenal declara al hermano de Jared:

He aquí, yo soy el que fue preparado desde la fundación del mundo para redimir a mi pueblo. He aquí, soy Jesucristo. Soy el Padre y el Hijo. 20
Aquí tenemos la auto-identificación del Mesías preterrenal. Esta es la declaración de Yahvé, similar a la autodeclaración de Yo soy desde la zarza ardiente (Éxodo 3:14). Observe que, si bien Jesucristo deja muy claro que es a la vez Padre e Hijo, el contexto de esta relación es explícitamente vertical. Esto nos dice que la designación de "Padre" indica una relación entre Jesucristo como Dios y hombre. Yahvé, como padre es precisamente la relación que Benjamin declara para su pueblo cuando convenio, al momento de tomar sobre sí el nombre de Cristo (o el Mesías, o Yahvé):

"Ahora pues, a causa del convenio que habéis hecho, seréis llamados progenie de Cristo, hijos e hijas de él, porque he aquí, hoy él os ha engendrado espiritualmente".21
El lenguaje de la alianza cristiana de Benjamin es similar a la Alianza de la unción del Rey que el Señor hace en los Salmos. "Hoy" Dios ha engendrado al rey [de Israel] o los integrantes del convenio Note, sin embargo, que mientras el contexto cambia, la forma en que debe entender el término "Padre", crea un cambio paralelo en la manera en que debemos entender "Hijo." En Éter Yahvé es "Hijo", no "Hijo de Dios." La diferencia es intencional. "Hijo de Dios" es una referencia a una relación horizontal. La presencia de la simple expresión "hijo" en un contexto vertical, define la comprensión adecuada de "hijo", al igual que el termino Padre se define para ese contexto. Sólo con esta comprensión, de cómo los términos cambian su contexto, en cuanto se referiere al cruce de plano entre el cielo y la tierra, nos puede parecer lógico la otra declaración del mismo Yahvé que se encuentra en 3 Nefi 1:14:

He aquí, vengo a los míos para cumplir todas las cosas que he dado a conocer a los hijos de los hombres desde la fundación del mundo, y para hacer la voluntad así la del Padre como la del Hijo: la del Padre por causa de mí, y la del Hijo por causa de mi carne.
La frase "del Padre por causa de mí" es la declaración de la relación celestial de Yahvé con la humanidad. Él es Yahvé, y es nuestro Padre en el sentido de su tutela sobre todas las ramas naturales y adoptadas de Israel. Él es nuestro Padre de la misma manera que él es el Padre de los cielos y la tierra, un término aplicado exclusivamente a Yahvé en el Libro de Mormón.


Debido a que el contexto es ahora muy claramente vertical, y cruzando los límites entre el cielo y la tierra, Cristo explica que él es también el Hijo, "por causa de mi carne." Esta frase algo críptica es en realidad una propia definición de este cambio de contexto en el significado.

La esencial revelación nefita del Mesías era que él era Yahvé, y que el "Dios mismo descenderá entre los hijos de los hombres, y redimirá a su pueblo" (Mosíah 15:1). Cuando Jesús declara que él es el Padre y el Hijo en 3 Nefi, él no sólo esta en la tierra, él tiene un cuerpo físico que le permite ser tocado. Él declara que ha hecho aquella transición vertical desde el cielo a la tierra. Así que él es el Padre para nosotros, mientras él está en los cielos, y en la esencia de su existencia. Sin embargo, cuando vino, llego a ser como nosotros, y por lo tanto un hijo, ya que somos hijos. El cambio en la posición crea un cambio en la relación simbólica. Es su carne, o su mortalidad, lo que los hace el hijo. Jesucristo es el Padre y el Hijo, porque él es el Dios que descendió entre los hijos de los hombres. El unico de los hijos de Dios, que también fue un hijo de hombre.

Cuando nos acercamos al texto del Libro de Mormón desde el punto de vista del contexto histórico que es declarado ser su origen, nos encontramos con una teología absolutamente coherente de Dios. Los nefitas conocían y creían en un Dios Altísimo, conocido como El en la literatura bíblica y ugarítica, pero no nombrado en el Libro de Mormón. Que el Dios Altísimo es el padre de Yahvé, y la relación entre Yahvé y Dios Altísimo está señalado por el título de Hijo de Dios.

Yahvé es el Dios de Israel, y por lo tanto el Dios de los nefitas. En la relación de Yahvé con los seres humanos, él es nuestro Padre, y nosotros somos hijos de Yahvé. Cuando Yahvé desciende a vivir en la tierra, él esta en ese rol de la relación vertical que es apropiado para los mortales. Él es - Hijo. Sin embargo, él nunca puede dejar de ser quien es. Él es "el Padre por causa de mí", como lo declara en 3 Nefi 1:14. Es, por lo tanto, el Padre y el Hijo. Para los nefitas, cualquier posible confusión en la similitud de los términos utilizados para la deidad fue aclarado por el contexto horizontal o vertical en el sentido que lo usaban.

Notas:

1 Margaret Barker, "What Did King Josiah Reform?" Brigham Young University Forum address, May 2003, 1. Photocopy of typescript in my possession.

2 Norman K. Gottwald, "Deuteronomy," The Interpreter's One-Volume Commentary on the Bible (Nashville, Tennessee: Abingdon Press, 1971), 102-103.

3 Raphael Patai, The Hebrew Goddess (Detroit, Michigan: Wayne State University Press, 1990), 38.

4 Ibid., 53.

5 Ibid., 48-49.

6 C.L. Seow, "Ugaritic," The Oxford Companion to the Bible, edited by Bruce M. Metzger and Michael D. Coogan (New York: Oxford University Press, 1993), 785.

7 Mark S. Smith, The Origins of Biblical Monotheism: Israel's Polytheistic Background and the Ugaritic Texts (New York: Oxford University Press, 2001), 49.

8 Daniel C. Peterson, "'Ye Are Gods:' Psalm 82 and John 10 as Witnesses to the Divine Nature of Humankind," The Disciple as Scholar. Essays on Scripture and the Ancient World in Honor of Richard Lloyd Anderson, edited by Stephen D. Ricks, Donald W. Parry, and Andrew H. Hedges (Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 2000), 487.

9 Smith, The Origins of Biblical Monotheism, 49.

10 Peterson, "Yea are Gods," 490.

11 Margaret Barker, The Great Angel, 5.

12 Ibid., 100-101; emphasis in original.

13 Joseph A. Fitzmyer, The Dead Sea Scrolls and Christian Origins: Studies in the Dead Sea Scrolls and Related Literature, general editors Peter W. Flint and Martin G. Abegg Jr. (Grand Rapids, Michigan: Eerdmans Publishing Company, 2000), 54.

14 Ibid., 45.

15 1 Nefi 19:7-9.

16 1 Nefi 11:21.

17 Mormón 9:12.

18 Barker, The Great Angel, 5.

19 Fitzmyer, The Dead Sea Scrolls and Christian Origins, 65.

20 Eter 3:14.

21 Mosiah 5:7.

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Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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