Por James E. Talmage 
Traducido por Valentín Ayala.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.(Gén. 1:1-2).
Cualquier pregunta sobre cuándo fue el principio resulta inútil en gran medida porque [esta pregunta] no tiene una respuesta. En primer lugar, no tenemos ninguna unidad de tiempo que nos permita medir el tiempo a través de las edades hasta el momento en que, por lo menos en lo que a la tierra se refiere, comenzó el tiempo.

Los años son insuficientes en cualquier intento de estadificar las etapas de desarrollo de la tierra como lo son las millas en la tierra al astrónomo que atravesaría las distancias del espacio interestelar. Se habla en términos de años-luz, esta unidad es la distancia recorrida por un rayo de luz en un rango de aproximadamente 186.000 millas (300.000 km) por segundo durante todo un año. (N del T aproximadamente recorre la luz en un año 9,460,800,000,000 km)

En segundo lugar, no tenemos información sobre cuál etapa del desarrollo de la tierra es la indicada por “el principio”. Y ¿qué es el principio en la naturaleza? En el mejor de los casos, no es sino un nuevo comienzo de lo que había pasado hasta ese punto en el tiempo y cada principio es un final de lo que sucedió inmediatamente antes, aun cuando cada consumación es el comienzo de algo más grande, más alto, y por lo tanto superior al pasado.

La Tierra más Antigua que el Hombre

Para la mente reflexiva no puede haber confusión sobre el principio del que se habla en el versículo del Génesis con la llegada del hombre sobre la cambiante tierra; por el registro de las Escrituras aprendemos de etapas tras etapas, siglos tras siglos de los procesos de la tierra por medio de los cuales eventualmente este planeta fue capaz de sostener la vida – vegetal, animal y humana en su debido momento.

Sea o no que los científicos han sido capaces de ver, aunque sea un poco, la manera en que la tierra se formó en el espacio como un astro, estas materias son de poca importancia excepto como un tema de interés académico. Durante muchos años fue generalmente aceptado que la tierra, una vez desordenada y vacía, pasó por etapas de enfriamiento desde gas sobrecalentado a líquido y desde allí al estado sólido, como lo asume la Teoría Nebular; pero esta concepción ha dado paso al pensamiento posterior de que la Tierra como un esferoide sólido es el resultado de la unión de partículas alguna vez difundidas en el espacio – siendo ésta la base de la Hipótesis Planetesimal.

Pero sabemos, tanto por revelación como por la verdad descubierta, es decir, tanto por las Escrituras como por la ciencia, por lo cual lo afirmamos, de que la vida vegetal precedió a la existencia animal y que los animales precedieron al hombre como usuarios de la tierra

Vida y Muerte antes del Advenimiento del Hombre

De acuerdo con la concepción de los geólogos la Tierra pasó a través de siglos de preparación, una medida desmedida e inconmensurablemente para nosotros, durante el cual innumerables generaciones de plantas y animales existieron en gran variedad y profusión y dieron en parte la propia esencia de sus cuerpos para ayudar a formar determinados estratos que todavía existen como tal. [Esto fue escrito antes de la introducción de técnicas de datación con isótopos radiactivos.]

Las más antiguas, es decir, las primeras rocas hasta ahora identificadas en las masas de tierra revelan los restos fosilizados de organismos alguna vez vivos, vegetales y animales. Los estratos de carbón, en los que el mundo de la industria en tan gran medida depende, son esencialmente sustancias vegetales altamente comprimidas y químicamente alteradas. Toda la serie de depósitos de cal y muchas de nuestras piedras calizas de aguas profundas contienen los restos óseos de animales. Estos vivieron y murieron, siglo tras siglo, mientras que la tierra no estaba todavía no lista para la vida de los seres humanos.

De lo Simple a lo Complejo

De los restos fósiles de plantas y animales encontrados en las rocas, los científicos apuntan a un muy definido orden en la secuencia de la realización de la vida, por las rocas más antiguas, las formaciones anteriores, nos revelan únicamente organismos de las más simples estructuras, ya sea de plantas o animales. Estas especies primitivas eran acuáticas; las formas terrestres se desarrollaron posteriormente. Algunas de estas formas más simples de vida han persistido hasta la actualidad, aunque con grandes variaciones como resultado de los cambios del ambiente.

Los geólogos dicen que estas formas muy simples de plantas y organismos animales fueron reemplazados por otros más complejos, y en el registro indestructible de las rocas ellos leen la historia de la vida avanzando de lo simple a lo más complejo, desde el protozoario unicelular a la de animales superiores, a partir de las algas marinas a los tipos avanzados de plantas con flores – al manzano, a la rosa, y al roble.

¡Qué historia tan fascinante es inscrita sobre las páginas pedregosas de la corteza terrestre! Los geólogos, quienes con el esfuerzo largo y paciente han aprendido por lo menos un poco del lenguaje en la que estas verdades son escritas, encuentran estas páginas ilustradas con pinturas que por la fidelidad de detalle superan los mejores esfuerzos de nuestros grabadores modernos, litógrafos y artistas. Las pinturas en las rocas son los originales, el resto pueden ser mejores, pero son copias.

En su debido momento vino el trabajo supremo de esta secuencia creativa, ¡el advenimiento de hombre! En cuanto a este evento tan importante nos dicen que los científicos y teólogos están en discrepancia desesperada e irreconciliable. Considero que este supuesto o reclamación, cualquiera que sea, es una exageración. Las discrepancias que nos preocupan ahora disminuirán conforme nuestro conocimiento de los hechos pertinentes se aumente. El creador lo ha hecho grabar en las rocas para que el hombre lo descifre, pero también ha hablado directamente sobre las principales etapas del progreso por el cual la tierra ha llegado a ser lo que es. Las cuentas no pueden ser fundamentalmente opuestas, una no puede contradecir a la otra, aunque la interpretación del hombre en ambas cosas podría estar seriamente errada.

Adán un Personaje Histórico

En cuanto a la historia del hombre sobre la tierra se refiere, las escrituras comienzan con el relato de Adán. Es cierto que el geólogo no conoce a Adán por su nombre, pero sabe de él y habla del hombre como una forma temprana, continua y presente de la vida terrena, más allá de todos los otros seres vivos pasados o presentes.

Creemos que Adán fue un personaje real, que está a la cabeza de su raza en orden cronológico. A mi modo de ver, Adán es un personaje histórico, no un ser prehistórico no identificado o incierto.

Si la cronología de Usher es correcta, o aun aproximada, entonces el principio de la historia Adánica según consta en las escrituras data de unos 4000 años antes del nacimiento de Cristo. Nosotros, como Iglesia, creemos que la cuenta actual del tiempo desde el nacimiento de Cristo hasta el presente es correcta, es decir, 1.931 años (en 1931, 2010 años ahora en 2010) – no del último día de Año Nuevo, 1 de enero, sino que desde el mes que llegó a ser conocido entre los hebreos como Nisan o Ahib, que corresponde con nuestros fines de marzo y principios de abril. Por eso creemos que ahora estamos viviendo en el año 1931 desde el nacimiento de Cristo, y por lo tanto 5931 años desde el inicio del registro de Adán. (NT2 – Ambos calculos, por cierto, a la fecha del discurso original)

Este registro de Adán y su posteridad es el único registro de las escrituras que tenemos de la aparición del hombre sobre la tierra. Pero tenemos también un vasto y cada vez mayor conocimiento sobre el hombre, sus primeros hábitos y costumbres, sus industrias y obras de arte, sus herramientas y utensilios, sobre lo que las escrituras que hemos recibido hasta ahora guardan un silencio total. No intentemos tirar a la pelea las escrituras en un intento de explicar lo que no podemos explicar. Los primeros capítulos del Génesis, y las escrituras correspondientes, no se concibieron como un libro de texto de geología, arqueología, ciencias de la tierra o ciencias del hombre. Las Sagradas Escrituras perdurarán, mientras que las concepciones de los hombres cambian con cada nuevo descubrimiento. No mostramos una reverencia por las Escrituras cuando las aplicamos erróneamente a través de una interpretación incorrecta.

Las Causas Primarias y Secundarias

Se ha discutido mucho sobre el supuesto conflicto entre las enseñanzas de la ciencia y las doctrinas de la palabra revelada sobre el origen del hombre. Recordemos que el término origen es casi invariablemente utilizado en un sentido relativo. La mente del hombre es incapaz de captar la idea fundamental de un origen absoluto o primario. Todo hombre ha sido testigo de la aparición de alguna causa o propósito con anterioridad, y que esas causas fueron a su vez el efecto o resultado de causas aún más remotas. Tal vez nunca hemos sido capaces de trazar un efecto a su causa mas primaria o inicial. El hombre puede decir que él entiende el origen de un roble en forma de la bellota de la que surgió, pero ¿no es la bellota el fruto de otro roble anterior, por lo que en realidad es más bien una continuación que un comienzo? Sin embargo, hay algo fascinante en la idea de un comienzo, la persistencia de un proceso una vez iniciado es mucho menos misteriosa que su creación.

No es suficiente hacer referencia a los efectos de la Primera Gran Causa, es insatisfactorio y no siempre reverente responder a preguntas sobre cómo las cosas llegaron a ser lo que son dada la fácil declaración de que Dios los hizo así. Con esa respuesta el hombre de ciencia tiene poca paciencia. El hecho de que todas las cosas creadas son las obras de Dios y que todos los procesos de la naturaleza son debido a El como el administrador de la ley y el orden son para la mente científica un axioma que no requiere ni argumento, ni demostración. El botánico sabe que Dios hace crecer a las plantas, pero él, un debil mortal, dedica mucho tiempo y la energía del cuerpo, mente y espíritu, a un estudio de la forma en que Dios obra un milagro maravilloso. El geólogo sabe que Dios creó la tierra, pero da el mejor esfuerzo de su vida con la esperanza de encontrar en algún grado, por pequeño que sea, el método por el cual el Creador ha forjado este maravilloso mundo. El astrónomo que mira fijamente a las profundidades estrelladas ve en su procesión ordenada al Eterno Dios andando en Su majestad y Poder; y humildemente el estudiante de los cuerpos celestes gasta días y noches esforzándose por aprender un poco de la manera en la que Dios obró el prodigio del universo.

En la medida que cualquiera de ellos puede aprender de los caminos de Dios se convierten en sabios. Para ser capaces de pensar como Dios piensa, para comprender en alguna medida sus propósitos y métodos, es en esa medida que nos convertimos más semejantes a Él, y en esa medida estamos preparandonos para una eventual relacion en Su presencia. El científico está muy ocupado en el estudio de las causas secundarias – las maneras y medios por los cuales Dios obra y a través del cual Él lleva a cabo su milagro, siempre comenzando, nunca terminando – y en su búsqueda de la verdad el estudiante de ciencia apenas se atreve a levantar sus ojos para mirar hacia la Primera Gran Causa, el Poder Eterno que soporta y maneja detrás y encima de todo las causas secundarias, o lo que llamamos los procesos de Naturaleza.

El Origen del Hombre

La pregunta implicada con el origen del hombre, por lo tanto, no se plantea como un desafío a la creencia y la declaración de que él vino a la tierra a través de la dirección divina, sino que su naturaleza es la pregunta sobre como fueron las condiciones en las que llegó. Hay muchos que afirman que el advenimiento del hombre sobre la tierra se llevó a cabo a través de procesos evolutivos de formas inferiores, procesos que habían operado durante siglos, procesos mediante los cuales el hombre es familiar de la bestia y es un desarrollo desde los organismos mas sencillos. Otros afirman que se diferencia de todas las criaturas mortales de rango inferior, no sólo de grado sino en especie; en resumen, que no es uno con la creación de los animales y que por lo tanto su llegada a la tierra no fue en ningún sentido una consecuencia natural y necesaria de la vida animal temprana. El debate sobre esta cuestión ha despertado una intensa animosidad, y demasiado a menudo la búsqueda de la verdad se ha perdido de vista en la lucha por el triunfo.

Al hablar del origen del hombre por lo general tomamos como referencia a la creación del cuerpo del hombre, lo cual, de entre todos los errores que el hombre ha hecho sobre sí mismo, es uno de los mayores y más graves el confundir el cuerpo con el hombre. El cuerpo no es al hombre realmente más de lo que es el abrigo al cuerpo. El hombre, como una inteligencia individual, existió antes de que su cuerpo terrenal fuera enmarcado y existirá después de que el cuerpo haya sufrido una disolución. Que no se asuma que la creencia en la existencia del espíritu del hombre es una concepción fundada en la autoridad de las Escrituras solamente, por el contrario, que se sepa que está en armonia con el pensamiento de los mejores y más avanzados científicos y filosofos que sostienen que el hombre consta del espiritu y del cuerpo y la revelación Divina deja en claro que estos constituyen el alma del hombre.

Tenemos dificultades en la comprensión de los procesos para los que no encontramos ninguna analogía en las cosas familiares. Incluso siendo posible para nosotros el conocer en detalle la forma en que el cuerpo del hombre es creado e investido de vida por medio del poder de la procreación, asegurando así la perpetuidad de la raza, esto nos proporciona poca luz sobre el tema del origen del hombre. Sabemos muy poco de las cosas más allá de la esfera sobre la que vivimos, excepto la información que ha sido revelada por un poder superior al de la tierra, y por una inteligencia superior a la del hombre. A pesar de la suposición de que el hombre es la culminación de un desarrollo evolutivo de un orden inferior de seres, sabemos que el cuerpo de hombre de hoy tiene la misma forma y modos de su espíritu, a excepto, claro, por desfiguraciones y deformidades. El cuerpo perfecto es la contraparte perfecta del espíritu y los dos son las entidades que constituyen el alma.

¿Por cual Norma?

Mucho depende de la norma por la cual juzgamos de si algún organismo en particular debe ser designado de un rango alto o inferior. En la norma de las competencias de vuelo, en el que sobresalen las aves, el hombre es un ser muy inferior; si se juzga por la ligereza de pies está muy por debajo de los ciervos; en la norma de la medida de la fuerza el hombre es inferior a la del caballo y al elefante y, sin embargo el hombre tiene dominio sobre estos y otros seres vivos de la tierra. En ciertos importantes puntos la estructura del cuerpo del hombre se encuentra debajo en la escala si se clasifica en estricta conformidad con las normas aceptadas de la anatomía de los mamíferos.

En el transcurso de los acontecimientos creadores la tierra llegó a un estado preparado para la morada de los hijos e hijas de Dios, y luego Adán vino sobre la tierra. Pero el comienzo de la existencia del hombre mortal sobre la tierra no fue el principio del hombre; había vivido antes, incluso cuando el tendra vida después de que la tierra haya desaparecido y su lugar sea tomado para una nueva tierra y un cielo nuevo.

El Hombre y el Mono

Ha sido declarado por algunos extremistas que la evolución afirma que el hombre está en la línea de la posteridad de los simios. Pero los científicos hoy desacreditan este punto de vista. La mayoría de lo que los evolucionistas radicales afirman es que la similitud de la estructura entre el hombre y los simios indica ciertamente la posibilidad de un antepasado común, pero entre el hombre y el mono hay esencialmente más diferencias que semejanzas.
Es cierto, el hombre no sobresale en la fuerza de las extremidades, en la agilidad o en la velocidad, pero si en los poderes de la mente dados por Dios y en la posesión de la ambición y el esfuerzo superior. Escuchen las palabras de quien hasta su muerte fue considerado como uno de los más destacados geólogos americanos, James D. Dana:
“El origen del hombre no tiene hasta ahora ninguna explicación suficiente de la ciencia. Sus estrechas relaciones estructurales del hombre y los monos son incuestionables. Tienen el mismo número de huesos con dos excepciones, y los huesos son los mismos en especie y la estructura. Los músculos son casi iguales. Ambos llevan a sus hijos en sus brazos. Las fuertes filiaciones sugieren una comunidad dependiente. Sin embargo, las divergencias… especialmente los casos de degeneraciones en la estructura del hombre, expuesto en sus pies palmigrados y el carácter primitivo de sus dientes, uniendo estos puntos a las formas bajas del Eoceno, ha sido admitido como prueba de que el hombre no ha descendido de cualquier tipo de mono. Además, la postura erecta del hombre hace la brecha más amplia. El organgutan, el mono incluido, tiene poderosos músculos atrás del cuello para llevar la cabeza en su posición horizontal, mientras que el hombre no tiene esos músculos, como cualquiera de las especies puede tener como resultado de andar arrastrándose por un tiempo en “cuatro patas”. Más allá de esto, el gran tamaño del cerebro, sus eminentes cualidades intelectuales y morales, su voz y el habla, le dan el título exclusivo de la posición a la cabeza de los reinos de la vida. En esta alta posición, él hombre es capaz de utilizar la naturaleza como su compañero de trabajo, su compañero, su educador, y para encontrar deleite perpetuamente en sus armonías y sus revelaciones…
“Independientemente de los resultados de nuestras búsquedas más remotas, podemos sentirnos seguros, de acuerdo con Wallace, quien comparte con Darwin la paternidad literaria de la teoría de Selección Natural, que existe la intervención de un Poder por encima de la naturaleza como la base del desarrollo del hombre. La Creencia de que la Naturaleza existe por la voluntad y la siempre poderosa actuación de un Ser Divino, y que todas sus grandes verdades, sus bellezas, su armonía, son las manifestaciones de Su sabiduría y poder, o, en las palabras de Wallace, que el universo entero no es simplemente dependiente, sino que en realidad es la voluntad de una Inteligencia Suprema. La naturaleza, con el hombre como su especie culminante, ya no es más un misterio.” James D. Dana, Manual de Geología, 4a edición, pagina 1036.
Estas líneas fueron escritas antes de la muerte del escritor – y constituyen su último testamento y testimonio sobre el origen de las especies a las que él mismo pertenecía.

El Lugar del Hombre en la Naturaleza

En la obra ya citada, el mismo autor escribió:

“El hombre está en la línea de sucesión de los cuadrumanos, a la cabeza del reino animal. Pero no es un primate entre los primates. Los cuadrúmanos son, como los llamó Cuvier, cuadrúmanos desde el primera hasta el último. Son mamíferos brutos, como se manifiesta en sus caninos de carnívoros y sus poderosas mandíbulas, en su desarrollo muscular de gran alcance, en su caminar a cuatro patas, y su adaptación expuesta en las vértebras, la producción de la convexidad de la espalda, y también en otras partes del esqueleto. El hombre, por el contrario, no es cuadrúmano…

“El hombre fue el primer ser, en la sucesión geológica, capaz de un estudio inteligente de la Naturaleza y una comprensión de sus leyes; el primero en aumentar su fuerza acomodando la naturaleza a su servicio, capacitando a un cuerpo débil y haciéndolo más fuerte que todos los animales posibles, el primero capaz de obtener la satisfacción que proviene de la verdad y de la bondad; de tener el derecho eterno; de llegar a un conocimiento de sí mismo y de Dios; el primero, por lo tanto, capaz de obedecer o desobedecer conscientemente una ley moral, y el primer sujeto a la degradación de su naturaleza moral a través de sus apetitos.
“Hay en el hombre, por lo tanto, un elemento espiritual que el animal no tiene. Su poder de progreso infinito, sus pensamientos y deseos que van hacia adelante incluso más allá del tiempo, su reconocimiento de la existencia espiritual y de una divinidad por encima de todos, muestran una naturaleza que participa de lo infinito y lo divino. El hombre está ligado al pasado a través de su sistema de vida, de la cual el es el último, al complentar, su creación. Pero, a diferencia de otras especies de ese sistema cerrado del pasado, él, a través de su naturaleza espiritual, está más íntimamente conectado con un abierto futuro. Dana, páginas 1017-1018.<
Una Autoridad Anterior

Permítaseme citar una autoridad anterior a Dana. Entre los que viven ningún antropólogo ha sido más fuerte en la defensa de las teorías de Darwin y Lamarck que el doctor Henry Fairfield Osborn.

Según las teorías mencionadas se ha dicho que el hombre se evolucionado de antepasados trepadores de árboles parecidos al mono. En su discurso como presidente saliente de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en diciembre de 1929, el Dr. Osborn afirma la insostenibilidad de la opinión que había defendido de manera agresiva durante tanto tiempo. Él se refiere a los huesos humanos descubiertos en Piltdown, Sussex, Inglaterra, como típicos “del hombre de Dawn”, en el cual se encontraban características que distinguían a un hombre, partes no humanas y partes del mono, pero en cuanto a la capacidad cerebral y otras evidencias de mentalidad, era igual a algunas razas que viven ahora. Sin embargo, Osborn sigue aferrándose a un origen común del hombre y antropoides relacionada en su estructura, muy atrás en la era de finales del Terciario de la historia geológica.
[Nota Importante - En la versión de Instructor 1965, una nota a pie de página indica que un análisis más reciente del cráneo de Hombre de Piltdown (el hombre de Dawn) revelo que no era un espécimen auténtico sino que había sido enterrado como una falsificación.]
Así, las teorías vienen, duran un tiempo y se van, como los hongos de la noche, sin embargo sirven a su propósito como ayudas temporales en el pensamiento humano y de su esfuerzo.

El Elemento Tiempo

El punto excepcional de diferencia entre los que toman los primeros capítulos del Génesis y escrituras afines como un todo y el único registro confiable de la creación de la tierra y el hombre, y los estudiantes de ciencia de la tierra que no consideran como un registro adecuado a la escritura, es el punto respecto al tiempo durante el cual el hombre ha estado viviendo sobre el planeta.

Los geólogos y antropólogos dicen que si el principio de la historia Adámica se remonta a 6.000 años o menos, debe haber habido razas del género humano sobre la tierra mucho antes de ese momento – sin negar, sin embargo, que la historia Adámica pueda ser correcta, si es únicamente considerada como la historia de la raza Adámica.

Esta visión postula, bajo la aplicación de la afirmación de Dana ya citada: “que la intervención de un poder por encima de la Naturaleza ” ha traido, permítanme decir, a Adán sobre la tierra.
Sin embargo debemos decir que ninguna que ninguna reconciliación de estos conceptos contrarios ha sido efectuada a satisfacción de ambas partes. Aún no hemos aprendido como correlacionar períodos de tiempo geológicos con términos de años, excepto como estimaciones, para las cuales ningún fundamento fiable o absoluto puede ser encontrado.

La Nobleza de la Raza de Adán

No considero a Adán tan relacionado con – y ciertamente no como descendiente de – el hombre de Neanderthal, el Cromagnon, el hombre de Pekín o el de Piltdown. Adán llego divinamente dirigido, creado y con autoridad, y se erigue como el jefe patriarcal de su posteridad – una posteridad, que, de acuerdo a las leyes de Dios, son herederos del Sacerdocio y de glorias de vidas eternas.

Si fuera cierto que el hombre es un producto de la evolución de formas inferiores, lo razonable es creer que él todavía se convertirá en algo superior. Si bien es un hecho que la progresión eterna es una característica por derecho de nacimiento divino del hombre, hasta ahora no hemos encontrado nada que indique que el hombre se desarrollará físicamente en cualquier forma diferente de aquella con la que el que aparece ahora.

Muchos intentos han sido hechos por los que consideran al hombre como un animal para enmarcar una definición por la cual puede ser descrito claramente entre sus compañeros animales, pero ninguno de esos intentos ha sido exitosamente satisfactorio. La dificultad radica en el hecho que ya se ha dicho, que el hombre se diferencia de la creación animal no sólo de grado sino en la clase; él es el único ser que tiene una concepción de un estado preexistente o de una existencia más allá de la tumba, el único ser cuyo pensamiento se dirige hacia Dios y que siente en su alma los impulsos inspiradores del parentesco con la Deidad. No creáis a aquellos que dejan al hombre, sólo un poco por encima de los brutos, cuando la realidad es que es solo un poco inferior a los ángeles, y si son fieles pasarán a los ángeles y tomarán su lugar entre los hijos exaltados de Dios. El espíritu del hombre es descendiente del Padre Eterno, y su cuerpo, si no está estropeado, es en la forma misma y manera de ese espíritu.

El Estado Pre-Mortal

Se nos ha dicho que Jesucristo es en verdad nuestro Hermano Mayor, y en cuanto a su pre-existencia en el estado espiritual no hay mucho margen de dudas. Que su espíritu tenia en la misma forma de su cuerpo mortal que Él después tomó, y que el cuerpo fue muerto, sepultado y resucitado, y con ese cuerpo subió a los cielos, es atestiguado por las escrituras. Volviendo a la época inmediatamente posterior a la dispersión de Babel, se lee de un profeta a quien el Señor se reveló sin cuerpo, diciendo: “He aquí, este cuerpo que ves ahora es el cuerpo de mi espíritu; y he creado al hombre a semejanza del cuerpo de mi espíritu; y así como me aparezco a ti en el espíritu, apareceré a mi pueblo en la carne.” (Éter, 3:16).

Es evidente en esta escritura que en su estado preexistente, es decir, en el estado en el que Él existió antes de Su nacimiento terrenal, Jesucristo tenía la misma forma y estatura que él después tomaría en la carne. Mediante los procesos naturales Su espíritu tomó forma corporal a partir de materiales terrenales, tras lo cual su cuerpo sufrió un curso de desarrollo gradual hasta alcanzar la madurez, en este estado Su cuerpo fue el tabernáculo mortal, la contraparte de Su espíritu. Al igual que con Jesús, así es con todos los hijos e hijas de Dios; cada uno tuvo una existencia espiritual antes de entrar en esta etapa de la existencia mortal, y en cada caso, el organismo es formado y detallado por el poder del espíritu inmortal. En este proceso de conformación del cuerpo, el espíritu puede ser impedido, obstaculizado, e interferido a través de las influencias de la herencia, a través de defectos prenatales, o por causa de accidentes y enfermedades.

En cuanto a cómo se formaron los cuerpos de los primeros seres humanos para tomar tabernáculos, la palabra revelada no da detalles, mientras la ciencia no tiene prácticamente nada que ofrecer a modo de explicación. Como Dana tan positivamente declara en la obra ya citada “sobre el origen del hombre, la ciencia aun no tienen una explicación suficiente por el momento.”

La existencia mortal del hombre es demasiado temporal a esta tierra; él vino aquí desde otro reino, en el cual él vivió en un estado incorpóreo y al cual, en el orden natural, él volverá en un estado incorpóreo, después del cambio conocido como la muerte. Después de que el cuerpo del primer hombre había sido preparado a través de la operación directa de la fuerza creadora, el espíritu de hombre entró en ese cuerpo. Noten la sublimidad de la declaración bíblica: ” Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre alma viviente.” (Gén 2:7).

Un Poder Superior al de la Naturaleza

En el estudio de todas las cosas creadas sobre las que tiene dominio, el hombre ha encontrado que es posible investigar con cierto grado de éxito las causas secundarias, o los procesos naturales a través del cual ha operado el poder creativo para lograr el sistema que nosotros designamos como la naturaleza, pero en el estudio de su propio yo eterno el es traido inmediatamente a la contemplación de la Primera Gran Causa en cuanto a su origen. El poder que está en la base del desarrollo del hombre es “un poder por encima de la naturaleza”. Es decir, el hombre, como un ser mortal, existe como resultado de una especial y particular creación. A través de etapas graduadas la tierra logró un estado adecuado para el sostén de la vida. En el orden adecuado las plantas y los animales aparecieron, y cuando al fin el mundo estaba preparado para su gobernante real, el vino, incluso tal como ha sido declarado:

” Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre las bestias, y sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
“Y los bendijo Dios y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Gén. 1:26-28).

Tal es la declaración de las Escrituras en relación con la aparición de Adán en la tierra, y tal es un buen resumen de nuestro conocimiento sobre el tema.

Evolución, Verdadero y Falso

La evolución es verdadera en la medida en que esto significa desarrollo y progreso, y el avance en todas las obras de Dios; pero muchos de los caprichos que han sido escritos bajo aquel concepto son tan vagos como para ser inaceptables a la mente científica. A lo sumo, la concepción del desarrollo del cuerpo del hombre desde las formas más bajas a través de procesos evolutivos ha sido sólo una teoría, una hipótesis no probada. Las teorías pueden ser consideradas como el andamiaje sobre el cual el constructor se encuentra mientras coloca los bloques de la verdad en su correcta posición. Es un grave error confundir el andamiaje para un muro, una estructura endeble y temporal, con una estructura estable y permanente. El andamiaje sirve a un propósito pero que pasa, por importante que sea, y se eliminan tan pronto como las paredes de esa parte del edificio del conocimiento se han construido. Las teorías tienen su propósito y son indispensables, pero nunca deben ser confundidas con los hechos demostrados. Las Sagradas Escrituras no deberian ser desacreditadas por las teorías de los hombres, las escrituras no pueden ser desacreditados por el hechos y verdades. Dentro del Evangelio de Jesucristo hay espacio y lugar para cada verdad hasta ahora aprendida por el hombre o lo que se conocerá en el futuro. El Evangelio no es anticuado, al contrario es actualizado y siempre lo será.

Es natural para las mentes jóvenes e inmaduras pensar que lo que para ellos es nuevo, debe ser necesariamente nuevo para el mundo. Estudiantes relativamente inexpertos descubren de tiempo en tiempo discrepancias aparentes entre la fe de sus padres y el desarrollo del pensamiento moderno, y así estos tienen tendencia para magnificar y exagerar, cuando, de hecho, sus bisabuelos encontraron las mismas dificultades aparentes y sobrevivieron. No debemos creer en aquellos que afirman que el Evangelio de Jesucristo de algún modo se opuso al progreso o es inconsistente con los avances.

Del Linaje de la Deidad

El hombre es un hijo de Dios, ha nacido como heredero de ilimitadas posibilidades, el heredero de las eternidades por venir. Entre los seres mortales, la ley natural ciertamente indica que la posteridad de cada uno, será según su especie. El niño por lo tanto puede llegar a ser semejante a su padre, y el hombre puede alcanzar el rango de la divinidad. Ha nacido en el linaje de la Deidad, no en la posteridad de la creación animal.
Cito mis palabras de un día antes, con una nota [ni en el folleto ni en la copia del Instructor dan la cita, por lo cual no la tenemos].

La Pequeñez Relativa del Hombre

La insignificancia del hombre en comparación con la tierra en que el mora, e incluso con los rasgos limitados de la topografía de su mundo, han sido así desde que lo habitó. Dibujad a escala una montaña elevada y un hombre de pie en su base o en su cumbre – ¿qué cantidad significa el hombre? Ahora, la tierra, como planeta es pequeño comparado con algunos otros de su propio sistema, por no hablar de los tamaños relativos entre la tierra y el sol. A su vez, todo nuestro sistema solar, en la cual la medición en millas deja de tener sentido – por lo vasto que es – es de baja clasificación en las dimensiones con respecto a otras familias de mundos en las grandes galaxias de estrellas a las que pertenece, y que aunque es inconmensurable nuestra galaxia no es sino una entre muchas y no es la mayor de todas ellas.

Sueño de la Visión del Infinito

Esta momento no es bueno para la presentación de datos matemáticos relativos a la extensión del universo, aunque esto quizá nos permita disfrutar la contemplación de cuadros del pensamiento, aunque nos pueda desconcertar tal indulgencia. El Sueño de la Vision del Infinito de John Paul Richter ha sido traido a los lectores de habla inglesa a través de varias entregas, y les pido que me sigan o me acompañen a través de uno de estas, en términos generales a lo largo de las líneas de la versión que nos ha dado Thomas DeQuincey:
“Dios llamó de sus sueños a un hombre y lo puso en el vestíbulo del cielo, diciendo ‘Venid a Mi, y te mostraré las glorias de mi casa.’ Y a los siervos que estaban en pie alrededor del trono les dijo: ‘Tomen el hombre y quiten de él sus vestiduras de carne; limpien su visión y pongan aliento nuevo en su nariz; sólo no toquen con cualquier sentido su corazón de hombre – el corazón que teme y tiembla. ”

“Asi fue hecho; y, con un ángel poderoso como guía, el hombre se preparó para su viaje infinito. Luego, desde las terrazas de los cielos, sin sonido o despedidas, salieron hacia el espacio infinito. A veces, con el solemne vuelo del ángel alado, volaron atravez de la oscuridad de Zaarrahs, a través de la salvaje muerte que divide los mundos de vida. A veces ellos pasaron sobre las fronteras que se aceleraban conforme a movimientos proféticos de Dios.

“Entonces, desde una distancia que es contada sólo en el cielo, se hizo la luz durante un tiempo como a través de película somnolienta. Al ritmo inefable la luz les arrastró hacia ellos, a un paso indecible a la luz. En un momento rápidamente los planetas estuvieron sobre ellos; en un momento el ardor de sol estaba rodeándolos.

“Luego vinieron las eternidades del crepúsculo, que revelaron, sin ser reveladas. A la derecha y a la izquierda se alzaban constelaciones poderosas, que por auto-repeticiones y sus respuestas de lejos; que por contraposiciones, fueron construyendo puertas triunfales, cuyos arcos se alzaban horizontales, rectos, a altitudes por tramos que parecían fantasmas por su infinidad. ¡Un sinnúmero eran los arquitrabes, mas allá de los arcos, más allá de la memoria eran las puertas!

“Dentro de los peldaños que escalaron las eternidades de arriba, que descendieron a la eternidad por debajo, arriba estaba abajo, abajo estaba arriba al hombre despojado de su cuerpo gravitando. Profundidad se perdió en la altura insuperable; altura se perdió en la profundidad insondable. De repente, así como saliendo de infinito a infinito, de repente como así se inclina sobre mundos abismales, surgió un grito poderoso – que sistemas más misteriosos, que mundos más ondulado, otras alturas y profundidades que venían, se acercaban, estaban a la mano!

“Entonces el hombre suspiró y se detuvo, se estremeció y lloró. Su corazón sobrecargado se pronunció con lágrimas; y dijo ‘Angel, me voy sin padre; porque al espíritu del hombre le duele este infinito. Insufrible es la gloria de Dios. Deja que me acueste en la tumba y me ocultaré de las persecuciones del infinito; a fin, ya veo, no hay ninguno [como el]!”

“Y desde las estrellas que brillaban se escuchó un canto coral, ‘El hombre dice la verdad; el final es donde nunca se haya escuchado.’ ‘¿Entonces el fin es donde no hay nada? el ángel pregunto solemnemente. “¿En efecto, no tendrá fin?. Y ¿es este dolor el que te mata? Luego el ángel levantó sus manos a los cielos de los cielos, diciendo: ‘¡el fin es donde no hay alguien en el universo de Dios! ¡He aquí, tampoco hay un principio! ”

La Grandeza Espiritual del Hombre

¿Qué es el hombre en este entorno ilimitado de esplendor sublime? Yo les respondo: Potencialmente ahora, actualmente, es el mayor y el más magnifico, el más precioso de acuerdo con la aritmética de Dios, incluso más que todos los planetas y los soles del espacio. Para él estos fueron creados, son la obra de Dios, ¡el hombre es Su hijo! En este mundo al hombre le es dado el dominio sobre todas las cosas, es su privilegio alcanzar la supremacía sobre todas las cosas.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento proclama la obra de sus manos.” (Sal. 19:1). Incomprensiblemente grandes son las creaciones físicas de la tierra y el espacio, estas han sido creadas como un medio para lograr un fin, necesario para la realización del fin supremo, que en las palabras del Creador es lo que declaró:

“Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.”. (PdgP. Moises 1:39).

Se decretó que la tierra será celestializada, glorificada; tal es el mundo revelado. La ciencia no tiene nada que decir al respecto, ni tampoco lo puede refutar ni probar. Pero el Señor, aún Dios, lo ha hablado – y ¡así será! Amén.


[Publicado originalmente en el Deseret News, 21 de noviembre 1931, posteriormente publicada como un folleto de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1931, y posteriormente publicado en El Instructor, vol. 100, no. 12 (diciembre 1965), pág. 474-477; continuó en el vol. 101, no. 1 (enero 1966), pág. 9-15. Esta es una transcripción del folleto de 1931.]
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Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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