Este magnifico libro escrito por el erudito Stephen E. Robinson profesor de escrituras antiguas de la BYU viene a llenar el gran vacio que había en la literatura apologética sud en español. A partir de este articulo iré publicando partes de este libro.
PREFACIO
En julio de 1986, un grupo de cristianos evangélicos y de ex-mormones llevaron a cabo una conferencia de prensa en la ciudad de Lago Salado, y subsecuentemente presentaron una petición a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, exigiéndole que cesara de referirse a sí misma como iglesia cristiana. Dicha petición había sido firmada por 20.543 personas de 49 estados y 31 países. La reacción que esta petición causó en Utah fue de una considerable consternación. Después de todos los santos se preguntaban, ¿no es acaso el nombre de la Iglesia La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? ¿No es El Libro de Mormón otro testamento de Jesucristo? Los santos de Utah sacudían sus cabezas y se preguntaban cómo era posible que alguien pudiera seriamente dudar de que los Santos de los Últimos Días fueran cristianos. Durante varias semanas cartas sobre el tema, dirigidas a los principales diarios de Utah, claramente indicaron que la petición había agitado fuertes sentimientos en ambos sectores de la cuestión. Ataques y defensas, devociones y vituperios fueron desplegados en la controversia, pero hay poca evidencia de que alguna de las partes haya entendido realmente los temas básicos involucrados.

La acusación de que los mormones no son cristianos puede asombrar a los santos de Utah, quienes la escuchan rara vez, o si lo hacen la descartan como algo demasiado tonto como para ser considerado seriamente. Pero en aquellas áreas donde los Santos de los Últimos Días son una minoría, ésta es la crítica más frecuente a la Iglesia y a sus doctrinas. En general, aún estos santos encuentran el cargo incomprensible, y sin comprensión es muy difícil ofrecer una respuesta coherente. Se espera que este libro cumpla dos funciones: hacer comprensible a los Santos de los Últimos Días la acusación de que ellos no son cristianos, y ayudarles a formar una respuesta inteligente e informada contra dicha acusación. Sin embargo, este libro no tiene el propósito de proveer municiones para aquellas almas contenciosas que desean mantener una guerra de palabras con anti-mormones, pues el espíritu de contención nunca es cristiano (ver DyC 10:63). No es mi propósito en estas páginas probar, o siquiera sostener, que la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es verdadera, o que sus doctrinas son correctas, aún cuando yo creo en ambas premisas.

Trataré preferentemente de mostrar porqué los argumentos usados para excluir a los Santos de los Últimos Días del mundo cristiano son erróneos. El principio motivador detrás de la mayoría de mis hipótesis no será la rectitud sino la equidad; lo que es blanco para uno es blanco para el otro. Esto es, si San Agustín o Lutero, o Juan Pablo II pueden expresar opiniones o sostener creencias que difieran del resto de la corriente cristiana, y todavía ser considerados cristianos, entonces José Smith y Brigham Young no pueden ser descalificados para ostentar dicho nombre cuando expresan opiniones iguales o similares. Si la diversidad teológica o eclesiástica puede ser tolerada entre la mayoría de las iglesias cristianas sin la acusación de no ser cristianas, entonces diferencias de la misma clase, o hasta un grado similar, deberían ser toleradas a los Santos de los Últimos Días. Esto simplemente es una cuestión de ponerse en un mismo nivel. En otros tiempos, denominaciones protestantes y católicas se acusaron entre sí, cada una declarando que la otra (u otras) no eran cristianas. Pero en los casi 500 años transcurridos desde la reforma, Católicos y Protestantes se han acostumbrado los unos a los otros y, con ¡a excepción de ciertos grupos fundamentalistas, están dispuestos a tolerar las diferencias entre ellos. Ven estas diferencias como "de la familia", y se llaman entre sí cristianos en forma genérica, aunque discrepen con las doctrinas del otro. El problema radica en que los Santos de los Últimos Días hemos estado presentes sólo en los últimos 160 años, y las antiguas denominaciones aún no se han acostumbrado a nosotros, y aún no nos extienden las mismas cortesías y tolerancias que ahora se brindan automáticamente unas a otras. Sostendré en las siguientes páginas que, a menudo, los Santo de los Últimos Días son víctimas de un doble parámetro teológico, siendo clasificados como no cristianos por opiniones y prácticas que son libremente toleradas entre las denominaciones mayoritarias. Cuando éste es e! caso, debo insistir en que los cargos no son sólo injustos sino erróneos. Porque si una persona "A" tiene una opinión con la cual otros cristianos no concuerdan y 'A' todavía es cristiano en opinión de todos, entonces una persona "B" no puede ser declarada no cristiana por mantener la misma opinión. Lo que es blanco para uno es blanco para el otro, ningún cristiano honesto, mormón o no, estaría satisfecho con los resultados obtenidos por jugar con ventaja o por usar un doble parámetro teológico.

Muchos razonamientos complejos, y aún contradictorios, son presentados por aquellos que excluirían a los Santos de los Últimos Días de la familia de iglesias cristianas. Estos argumentos generalmente entran en una de seis categorías básicas: 1) Exclusión por definición; 2) Exclusión por deformación; 3) Exclusión por uso de apodos; 4) Exclusión tradicional o histórica; 5) Exclusión bíblica o canónica; 6) Exclusión doctrinal

En cada una de estas amplias categorías hay ciertas presunciones sutiles sobre la naturaleza, historia y doctrina de la religión cristiana que deben ser definidas y examinadas antes que las exclusiones basadas en ellas puedan ser consideradas. Encuentro que en un examen cuidadoso estas presunciones y/o argumentos resultan ilógicos o injustos. El lector notará que cuando he usado ejemplos e ilustraciones de la antigüedad, las mismas son tomadas únicamente de fuentes consideradas cristianas ortodoxas, y no de fuentes gnósticas, marcionitas, maniqueas u otros escritos heterodoxos.

También al referirme a autoridades modernas, sólo he citado a destacados eruditos no santos de los Últimos Días, cuyo trabajo es ampliamente conocido y respetado, generalmente peritos con consenso en su campo. El lector encontrará que no se ha adornado el tema citando a "autoridades" excéntricas, tanto antiguas como modernas.

En los siguientes capítulos usaré los términos ortodoxo y ortodoxia para referirme a la corriente cristiana tradicional. Esto es por mera conveniencia, y no indica que yo acepte el cristianismo ortodoxo como teológicamente correcto, o que acepte implicación alguna de que los Santos de los Últimos Días son en sentido estricto heterodoxos. Por último, deberá entenderse que no hablo oficialmente por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o por la Universidad de Brigham Young. Aún cuando creo que las opiniones aquí expresadas tienen un sólido fundamento, soy el único responsable por ellas.

La Exclusión por Definición

¿Qué es un cristiano? El término figura tres veces en el Nuevo Testamento (Hechos 11:26; 26:28; 1 Pedro 4:16.), pero no es definido en ninguno de estos pasajes. De acuerdo con el Tercer Nuevo Diccionario Internacional de Webster, el término cristiano puede ser definido en varias maneras, pero la más común es "uno que cree, o profesa, o manifiesta que cree en Jesucristo y en la verdad tal como es enseñada por El; un adherente al cristianismo; uno que ha aceptado los principios religiosos y morales del cristianismo; alguien que ha jurado lealtad a Dios tal como es revelado en Cristo; uno cuya vida se somete a las doctrinas de Cristo. El segundo significado más usual es “un miembro de una iglesia o grupo que profesa la doctrina cristiana”.

Bajo cualquiera de estas dos definiciones comunes los S.U.D. califican como cristianos. Además estas son las definiciones que la mayoría de ellos usarían al aplicar el término cristiano a otras denominaciones. Por esto, a pesar de que los S.U.D. creen firmemente que la suya es la verdadera Iglesia de Jesucristo, aún aceptan a protestantes y católicos en todas sus variedades, como cristianos; porque estas denominaciones creen en Jesús como el Cristo e intentan seguir sus enseñanzas, por más que puedan diferir al interpretarlas. Si bien es verdad que hay diferencias doctrinales, a veces profundas, entre las denominaciones cristianas, es generalmente aceptado que todas siguen a Cristo lo mejor que lo entienden. Tal como lo indica el diccionario, este es el modo en que la mayoría usa el término Cristiano, como un sustantivo genérico que tolera diferencias doctrinales y variaciones denominacionales entre aquellos que creen que Jesucristo es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Si se entiende el término cristiano de esta manera, entonces la acusación de que los mormones no son cristianos es una acusación grave.

Extracto del Libro ¿Son los mormones cristianos? de Stephen E. Robinson
Axact

Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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