Por Rafael Diogo Jara -
Extracto del “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón

En 3 Nefi 8:5 dice: “Y sucedió que en el año treinta y cuatro, en el cuarto día del primer mes…”

Esta cita de las escrituras se refiere a los acontecimientos dramáticos que ocurrieron aquí en América conjuntamente con la crucifixión y muerte del Salvador.

Cuando el Libro de Mormón dice “el cuarto día del primer mes”, no podemos decir el cuatro de enero, ya que enero y febrero son meses que no existían antiguamente en el calendario. No podemos determinar aun con que mes comenzaba su año, ni cuantos meses tenía el año, si 12 como el nuestro, o menos, o más meses tal como el calendario maya lo tuvo. Sabemos que por lo menos once meses tenía el año, según el modo de su calendario en la época del Libro de Alma, ya que en Alma 49:1 se refiere al “undécimo mes”. Ni podemos determinar si el calendario era solar como el nuestro, o lunar, o si era lunisolar como el judío, o si se media el tiempo de otra manera.

Lo más acertado es afirmar que estos acontecimientos ocurrieron en la pascua, ya que el Señor (según lo relata S. Mateo 26:17-46), comió la pascua con sus apóstoles y luego de orar en el Getsemaní fue arrestado para ser crucificado. También sería acertado decir que ocurrió un viernes, de luna llena o vísperas de luna llena, en el atardecer, antes del día de reposo, ya que José de Arimatea se apresuró a bajarlo de la cruz, para que no quedara allí el día de reposo, que comenzaba con el atardecer del viernes (Marcos 15:42-46).

Nuestro calendario actual consta de 12 meses; siendo enero, marzo, mayo, julio, agosto, octubre y diciembre de 31 días; abril, junio, setiembre y noviembre de 30 días; y febrero de 28 días y cada cuatro años (año bisiesto), febrero tiene 29 días. Teniendo en consecuencia cada año 365 días, o los años llamados bisiestos 366 días.

El calendario nuestro es llamado gregoriano, así llamado por el papa Gregorio XIII (1502-1585). Reformado en razón del cálculo de que el año trópico era inferior en 11 minutos y 14 segundos al cálculo por el calendario juliano. Se ordenó entonces a la cristiandad que se omitiesen 10 días al calendario de aquel año (15 de octubre en lugar de 5 de octubre) y que a partir de entonces se considere bisiestos todos los años divisibles por cuatro.

Anteriormente se usaba el calendario juliano reformado por Julio César en el año 46 A.C., el cual fue observado por la cristiandad hasta 1582.

Antes del calendario reformado por Julio César se utilizaba algunos calendarios lunares, cuyos meses consistían en un período de lunación completa. El mes sideral es el tiempo empleado por la Luna en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra (27 días, 7 h. 43’ 11,5’’). El mes sinódico, o lunación, es diferente y cuenta con casi dos días más de duración.

Por lo tanto, no podemos determinar la fecha exacta de la muerte del Salvador, o la pascua de Jesucristo como se le llama, ya que los libros canónicos que cuentan de su muerte y resurrección utilizaban calendarios diferentes al utilizado en la actualidad. Tener en cuenta que nuestro calendario actual, tiene vigencia recién en el año 1582, y que se omitieron diez días al calendario juliano que se utilizaba anteriormente, reformado por Julio César. Sin dudas el calendario juliano no era el utilizado por los apóstoles en la época del salvador, siendo que ellos eran judíos y el calendario juliano honraba a dioses paganos con los nombres de algunos meses. Tampoco era el calendario utilizado por los pueblos nefitas, que nada tenían que ver con las reformas introducidas en el calendario por Julio César ni por el papa Gregorio XIII, además eran extemporáneos.

En la época de Jesucristo, a pesar de los judíos ser súbditos de los romanos, ellos deberían de usar su propio calendario como actualmente la nación judía lo continúa haciendo. También los pueblos nefitas del Libro de Mormón deberían de tener su propio calendario, o utilizaban el que utilizaban los judíos cuando salieron de Jerusalén. No podemos saber si ellos durante la historia del Libro de Mormón cambiaron de calendario, ni si utilizaron un calendario lunar o solar. Los hallazgos arqueológicos demuestran que los pueblos de la América precolombina utilizaban un calendario diferente, tal vez percatándose sus sabios de los ajustes que eran necesarios hacer al calendario que trajeron, pero no sabemos desde que momento se produjeron dichos cambios, ni si fue durante o después de la historia del Libro de Mormón. Por ende no podemos hacer coincidir fechas de la Biblia o del Libro de Mormón con fechas de nuestro calendario actual.

Si quisiéramos aventurarnos para decir una fecha, tal vez la prudencia sería decir que la muerte de Jesucristo ocurrió un viernes previo a la primera luna llena después de la luna llena que sigue al 21 de marzo, o sea entre el 20 de marzo y el 23 de abril de ese año, de acuerdo con las fechas que ocurre la pascua anualmente, correlacionando el acontecimiento con nuestro calendario actual.

Aunque podamos suponer entre que días ocurrió la muerte de Jesucristo, el año de su muerte siempre lo tendremos como una materia pendiente, posiblemente ocurrió el año 32 D.C. de nuestro calendario.

Tampoco se ha podido establecer a ciencia cierta en que año nació el Salvador. James E. Talmage dice al respecto: “Fue como en el año 532 de nuestra era que un monje llamado Dionisio primeramente estableció el nacimiento de Cristo como el acontecimiento que había de servir de punto de partida para empezar a calcular los datos cronológico. Este método es conocido como el sistema de Dionisio y toma como fecha fundamental A.U.C. 753, es decir, 753 años después de la fundación de Roma, como el año del nacimiento de nuestro Señor.” (James E. Talmage – Jesús el Cristo Pág.107- Salt Lake City, Utha- Año 1972).

Algunos investigadores consideran que el cálculo de Dionisio es incorrecto, pues fija el nacimiento de Cristo con un retraso de entre tres y cuatro años. Según las palabras de James E. Talmage en su libro Jesús el Cristo, dice: “...Sin intentar hacer un análisis del cúmulo de cálculos y datos referentes a este asunto, nosotros aceptamos como correcto el sistema de Dionisio en lo que respecta al año, lo cual quiere decir que creemos que Cristo nació en el año conocido entre nosotros como 1 antes de J.C.” (Pág.107-108 de la obra citada).

Pascua: Fiesta judía y cristiana. Para los judíos conmemora la liberación de la cautividad de Egipto y el éxodo hacía la Tierra de Promisión; para los cristianos, la resurrección de Jesucristo.

Es una fiesta móvil según nuestro calendario, y cae en el primer domingo después del plenilunio (luna llena) que sigue al 21 de marzo (entre el 22 de marzo y el 25 de abril de cada año).

La marcha nocturna realizada por lo judíos para liberarse de la cautividad de Egipto señaló, junto con otros acontecimientos previos, la razón de la festividad de la pascua, coincidente a la postre con la fecha de la resurrección del Señor Jesucristo. Trazándose de este modo un paralelismo entre la sangre del cordero macho sin defecto que los judíos utilizaron para pintar el dintel de sus casas para salvar de la muerte a sus primogénitos, con la sangre derramada de Jesucristo, el Cordero de Dios, para salvación de toda la humanidad.

Referente a la Pascua leemos en la Biblia:

Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero de los meses del año.” (Éxodo 12:1-2).

Sin dudas no era el mes de enero, ya que no existían enero ni febrero en el calendario judío. Recién en el 153 A.C. enero y febrero pasaron a formar parte del calendario romano.

Plenilunio: Luna llena. Fase en que la luna presenta su disco completamente iluminado.

Es interesante suponer que la noche en que los judíos salieron de Egipto, Moisés haya dispuesto que la huída se realizara en una noche de plenilunio, para facilitar la marcha de todo el pueblo…

Marzo (Mártium): En el calendario romano, hasta el 153 A.C. era el primer mes del año. El mes de marzo se llamó así en honor a Marte, dios de la guerra, y considerado originariamente como el dios protector de la naturaleza, y por consiguiente de su resurgir primaveral.

Abril (April): Mes de apertura de flores, por causa de la primavera en el hemisferio norte.

Mayo (Máium): Mes cuyo nombre fue puesto en honor a Maia, diosa de la abundancia.

Junio (Júnium): Mes en honor a Juno, diosa del hogar y la familia.

Julio (Quinctilis): Mes quinto. Posteriormente, al principio de nuestra era, el emperador romano Julio César le dio su propio nombre al mes Quintilis.

Agosto (Sextilis): Mes sexto. Tal como lo hizo Julio César, también el emperador romano Octavio Augusto (Augustus Octavius), honró con su propio nombre el mes Sextilis.

Septiembre (Septémber): Séptimo mes del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Octubre (Octóber): Octavo mes del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Noviembre (Novémber): Noveno mes del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Diciembre (Decémber): Último mes del año. Correspondía al décimo del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Enero (Januárium): Después del año 153 A.C. pasó a ser el primer mes del calendario romano. Se llamó así por Jano (el dios bifronte que miraba a un mismo tiempo el año viejo y el nuevo) al que el mes estaba dedicado. Ha pasado a ser también el primer mes del año del calendario cristiano actual.

Febrero (Februárium): Era el último mes del calendario romano...


Calendario hebreo: El calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por el sabio Hilel II hacia el año 359. Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos, prescindiendo desde aquel momento de las observaciones empíricas de que se valieron hasta entonces.

“En su concepción compleja tanto solar como lunar, el calendario hebreo se asemeja al chino, sin que se sepa de influencia alguna que haya tenido el uno sobre el otro; y también al calendario utilizado por los pueblos de la península arábiga hasta la aparición del Islam, en el siglo VII de la Era cristiana. En cambio, se distingue del calendario gregoriano de amplio uso universal, basado exclusivamente en el ciclo solar-anual; y también del que rige al mundo musulmán desde Mahoma hasta nuestros días, que es puramente lunar.

“El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el día domingo 7 de octubre del año 3761 a. C.; fecha equivalente al 1 del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año gregoriano de 2009 equivale al año hebreo de 5769 (que comenzó al atardecer del 29 de septiembre del 2008). Para convertir un año del calendario gregoriano a su correspondiente hebreo, basta con sumar o restar la cifra de 3760 (2009 + 3760 = 5769).

El día hebraico: El día, en el calendario hebreo, comienza con la salida de 3 estrellas, y culmina con el ocaso. En esto se diferencia del día según el calendario gregoriano, que discurre exactamente de medianoche a medianoche.

“La costumbre de ver al día comenzar con la caída del crepúsculo es tan antigua como la Biblia misma, y se basa en el texto bíblico del Génesis 1:5, que al cabo de cada día comenta "Y fue la tarde, y fue la mañana...", de lo que se entiende que cada uno de los días de la creación comenzaba por la tarde. Más explícitamente aun, al prescribir la Biblia el ayuno del Día del Perdón, el Yom Kipur: "El día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación... Será para vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por la tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso" (Levítico 23:27-32). Desde entonces, es práctica corriente y antiquísima, que las festividades judías comiencen al caer el sol. Y no sólo ellas: la consabida costumbre de comenzar la celebración de la Navidad con la cena de Nochebuena, tiene sus raíces en tal milenaria usanza hebrea.

“Cabe destacar, no obstante, que estudios arqueológicos han revelado que también en la antigua Babilonia se señalaba el comienzo del día al atardecer, y se estima que es ése el origen de la costumbre.

El mes hebraico: El mes en el calendario hebreo se basa en el ciclo que cumple la Luna al circunscribir por completo a la Tierra, captando el ojo humano desde nuestro planeta 4 diferentes estadios principales de la Luna, a saber: Luna nueva, Cuarto creciente, Luna llena o plenilunio, y Cuarto menguante. Tal ciclo dura aproximadamente 29 días y medio. Resulta asombroso comprobar que ya los antiguos sabios hebreos supieron calcular la duración exacta de tal ciclo, estimando de acuerdo con sus conocimientos astronómicos que el periplo del satélite en torno al planeta Tierra tenía una duración de '29 días, 12 horas, y otras 793/1080 de hora' (o sea, otros 44 minutos y 3.33 segundos), siendo su error de cálculo de medio segundo. Debido a que la cantidad de días en un mes debía ser exacta, el calendario hebreo estipuló meses de 29 y de 30 días, intercaladamente.

“Al final de un mes hebreo, la Luna está completamente a oscuras, y no es visible desde la Tierra. Al despuntar el Cuarto creciente, se alcanza a ver apenas a la Luna como una finísima guadaña, que desaparece en el horizonte minutos después del ocaso: es el comienzo del mes hebreo. Con el correr de los días, crece paulatinamente la parte iluminada de la Luna que se aprecia desde la Tierra, hasta llegar al plenilunio que marca exactamente la mitad del mes. A partir de ahí, vuelve la Luna a menguar con el discurrir de los días, hasta desaparecer por completo, culminando también del mismo modo el mes del calendario hebreo.

“Los nombres de los meses hebreos, tal como los conocemos en nuestros días, tienen sus orígenes en la antigua Babilonia, de donde fueron adoptados por los judíos allí desterrados por el rey Nabucodonosor II, exilio que duró 70 años (586 a. C. - 516 a. C.). Más antiguamente, los meses eran denominados tan sólo por su orden numérico, comenzando en la primavera (boreal) por el mes primero, Nisán, y culminando con el duodécimo, Adar. En el Pentateuco se menciona a Nisán como el primer mes del año, al haber sido aquél en que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones de Egipto: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Éxodo 12:2). Otros nombres de meses mencionados en ciertos libros de la Biblia, especialmente en el Libro de los Reyes, como el "mes de Ziv" (1Reyes 6:37), o "el mes de Bul, que es el mes octavo" (1Reyes 6:38), y también "el mes de Eitanim, que es el mes séptimo" (1Reyes 8:2), fueron seguramente tomados de nombres de meses fenicios, ya que son mencionados en el contexto de las relaciones comerciales entre el Rey Salomón y el Rey Hiram de Fenicia. Los nombres babilónicos, que han llegado hasta nuestros días, aparecen por primera vez en el Libro de Ester y en los de Esdras y Nehemías, y fueron adoptados asimismo por otros idiomas, como el turco moderno (Nisan = abril; Temmuz = julio; Eylül = septiembre; Şubat = febrero). (Nota: El texto original no resalta en negrita).

“La duración de los meses hebreos oscila entre los 29 y los 30 días, de la siguiente forma:

1. Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre.

2. Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre.

3. Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre.

4. Tebet (29 días) (טבת) - diciembre o enero.

5. Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero.

6. Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo.

7. Nisán (30 días) (ניסן) - marzo o abril.

8. Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo.

9. Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio.

10. Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio.

11. Av (30 días) (אב, llamado también Menajém Av - מנחם אב) - julio o agosto.

12. Elul (29 días) (אלול) - agosto o septiembre.

“El año hebreo, según la cuenta bíblica, comenzaba con el mes de Nisán, llamado en la Biblia "el mes primero" (Éxodo 12:2), y concluía en el mes de Adar; mientras que más adelante primó la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei, con la festividad de Rosh Hashaná (ראש השנה, literalmente "cabeza de año"), culminando el año en el mes de Elul, tal como rige el calendario hebreo hasta nuestros días." (Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

Conclusión

El texto analizado en este capítulo constituye un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque al referirse el Libro de Mormón al “cuarto día del primer mes”, está dejando ver una armonía entre el modo de nombrar los meses por orden numérico, por los cronistas del Libro de Mormón, acorde con el calendario hebreo vigente antes de que la colonia de Lehi partiera de Jerusalén (Año 600 A.C.).


También la correlación en la fecha que ocurrió la pascua, según se menciona en la cita del Libro de Mormón que analizamos en este capítulo, con el primer mes hebreo (Nisán) que corresponden a veces a marzo u otras a abril de nuestro calendario, meses en que ocurre anualmente la pascua, son también un testimonio adicional de la veracidad del Libro.

Es evidente que al llegar a América la colonia de Lehi utilizara el mismo calendario hebreo de la época, aunque es probable que posteriormente lo hayan modificado o ajustado de acuerdo con sus sabios, tal como sucedió en el Viejo Mundo. Antes de partir la colonia de Lehi, y hasta que los hebreos son llevados cautivos por los babilonios (586 A.C.), los hebreos nombraban los meses del año por el orden numérico, que comenzaba con el mes primero (Nisán) y culminaba con el duodécimo (Adar).

Fuente: http://www.librosderafaeldiogo.blogspot.com
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Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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