Por www.mormonismo.net

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones, recientemente emitió la siguiente declaración:

Los mormones creen que somos salvos por medio de la expiación de Jesucristo.
A mitad del siglo XIX, cuando la oratoria emocional y retórica era común, algunos miembros y líderes de la iglesia utilizaban un lenguaje fuerte que incluían nociones de personas que restituían sus pecados entregando sus propias vidas.
Sin embargo, la denominada “expiación por sangre”, por la que se requería que las personas derramaran su propia sangre con el fin de pagar por sus pecados, no es una doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Creemos y enseñamos la expiación infinita y global de Jesucristo, que hace posible el perdón del pecado y la salvación para todas las personas
Muchas personas no se dan cuenta de que toda palabra dicha por un profeta u otro líder de la iglesia no es una doctrina oficial. Los profetas, como cualquier persona, tienen albedrío e inteligencia y, cuando una doctrina específica no nos ha sido dada por Dios, tiene derecho a tomar su propia decisión. A veces, ellos comentan estas creencias personales en público. En el pasado, los líderes no eran tan cautelosos con este tema como lo son en la actualidad. En el mundo actual, cuando la más casual declaración puede vivir para siempre en la Internet, los líderes normalmente preceden las opiniones con un recordatorio de que eso es lo que son. Sin embargo, cuando la Iglesia estaba en sus inicios y era pequeña, no siempre sucedió esto. A menos que una creencia se haya canonizado, no es una doctrina oficial. La expiación por sangre es una creencia que proviene de las típicas creencias de la época.



Muchas personas utilizan el Diario de Discursos, un diario que contiene diversos discursos de los primeros líderes, como fuente para la enseñanza. Sin embargo, este registro no es una publicación oficial de la iglesia y los discursos no fueron grabados ni fueron versiones oficiales. Éstos se basan en notas tomadas por oidores y que ni los propios líderes examinaron. Las conferencias generales, reunión bianual de los mormones, eran distintas a las que actualmente se realizan, y en el primer año de la Iglesia, los asistentes podían aun realizar preguntas a los oradores y obtener sus opiniones. El Diario de Discursos tenía el propósito de ser utilizado como un periódico, no como libro de escritura o como doctrina. Se escribió para aquellos que vivían lejos de la iglesia central.

Los mormones enseñan que somos salvos mediante la expiación de Cristo. Es Su sangre la que nos salva, no la nuestra. “Pero si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7)

El élder David A. Bednar, un apóstol de Jesucristo en tiempos modernos, amplía esta enseñanza:
A través de las edades, los profetas han recalcado los dos requisitos: (1) evitar y vencer el mal, y (2) hacer el bien y llegar a ser mejores. Consideremos la profunda pregunta que hizo el salmista: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? “El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño” (Salmos 24:3–4).

Hermanos y hermanas, es posible ser limpios de manos y no ser puros de corazón. Tengan en cuenta que tanto las manos limpias como el corazón puro son necesarios para subir al monte de Jehová y estar en Su lugar santo.

Permítanme sugerir que las manos se limpian mediante el proceso de despojarnos del hombre natural y de vencer el pecado y las malas influencias de nuestra vida por medio de la expiación del Salvador. El corazón se purifica al recibir Su poder fortalecedor para hacer el bien y llegar a ser mejores. Todos nuestros deseos dignos y buenas obras, aunque son muy necesarios, no producen manos limpias y un corazón puro. La expiación de Jesucristo es la que proporciona tanto el poder limpiador y redentor que nos ayuda a vencer el pecado como el poder santificador y fortalecedor que nos ayuda a ser mejores de lo que seríamos si dependiésemos sólo de nuestra propia fuerza. La expiación infinita es tanto para el pecador como para el santo que cada uno de nosotros lleva en su interior.

En el Libro de Mormón encontramos las supremas enseñanzas del rey Benjamín en cuanto a la misión y a la expiación de Jesucristo. La sencilla doctrina que enseñó hizo que la gente cayera a tierra porque el temor del Señor había venido sobre ellos. “Y se habían visto a sí mismos en su propio estado carnal, aún menos que el polvo de la tierra. Y todos a una voz clamaron, diciendo: ¡Oh, ten misericordia y aplica la sangre expiatoria de Cristo para que recibamos el perdón de nuestros pecados y sean purificados nuestros corazones; porque creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios, que creó el cielo y la tierra y todas las cosas; el cual bajará entre los hijos de los hombres!” (Mosíah 4:2; cursiva agregada), (David A. Bednar, “Limpios de manos y puros de corazón,” Liahona, noviembre de 2007, págs. 80–83).

Los mormones enseñan que la gracia llega hacia nosotros mediante la expiación de Jesucristo. Esto permite que venzamos la muerte con el fin de vivir para siempre. Además, la gracia permite arrepentirnos de nuestros pecados y ser perdonados después de habernos arrepentido. Esto viene hacia nosotros sin condiciones — toda persona que ha vivido alguna vez en la tierra tiene el don de la gracia sin tener que realizar ninguna acción. Los mormones no creen que el acto de aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador se requiera para recibir la gracia de Dios. Se realiza sin condiciones.

Sin embargo, con el fin de recibir la plenitud de la expiación, debemos seguir las enseñanzas de Jesucristo y vivir el evangelio. El hacerlo nos permite regresar a la presencia de Dios. Las escrituras nos enseñan que ninguna cosa impura puede morar en la presencia de Dios, por eso debemos limpiarnos y vivir una vida lo más pura posible mientras permanecemos en la tierra. Claro que suceden equivocaciones. Nadie es perfecto. Sin embargo, mediante la expiación y la gracia, seremos capaces de arrepentirnos y empezar de nuevo las veces que sean necesarias, y de este modo, con el tiempo nos sentiremos dignos de estar en la presencia de Dios. Estaremos en el Cielo; para hacer que sea el lugar perfecto que Dios nos prometió, sólo se puede lograr con aquellos que aman a Dios y guardan Sus mandamientos.

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15)  Jesús enseñó. Él repitió varias veces la importancia de obedecer los mandamientos de Dios, advirtiendo que sólo aquellos que los cumplan, estarán con Dios nuevamente. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. (Mateo 7:21)


Sin embargo, aunque debemos obedecer los mandamientos y debemos arrepentirnos cuando nos equivoquemos, no podemos llevar a cabo nuestra propia expiación al hacerlo. Sólo la expiación voluntaria de Jesucristo, como sucedió en el Jardín de Getsemaní y en la cruz del Calvario puede llevar a cabo una expiación. No podemos utilizar nuestra propia sangre para expiar por nuestros pecados, no importa del tipo que sean, porque la expiación requiere el sacrificio voluntario de un ser perfecto. Por esta razón, los mormones no creen en la expiación por sangre cuando el término se utiliza para describir el castigo capital.


La Doctrina de la Expiacion por Sangre

Por www.cumorah.org

La doctrina de la expiacion de la sangre fue una idea ampliamente difundida entre los miembros de la Iglesia entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. En forma resumida consistia en la creencia de que una persona podia pagar por si mismo por pecados por los cuales el Sacrificio de Cristo (del derramamiento de su sangre) no alcanzaba por lo cual el mismo debia derramar su propia sangre. Historicamente, aunque se trata de explicar que se enlaza a Jose Smith y las propias escrituras, se cree que su origen fueron ideas de Brigham Young y otros lideres de ese tiempo. En el siglo XX fue ampliamente creida entre los miembros de la iglesia, incluyendo grandes lideres, y en cierta forma se le responsabilizo por errores cometidos por miembros de la Iglesia al tratar de “ejercer” esta idea. De hecho, aunque no ha sido comprobado, algunos historiadores sindican esta “idea” como unaa de las variables que tomaron parte en la tristemente celebre Masacre de Mountain Medows ocurrida en 1857 cerca de 150 kilometros al sur de Salt Lake City. El siguente articulo es un relato de mi relacion con esta “doctrina”, informacion acerca de ella y la conclusion oficial de su significado. El articulo fue escrito hace un año y medio atras por lo cual puede tener algunos errores de tiempo.


Doctrina de Salvación fue compilada y publicada por el setenta Bruce R. McConkie en 1954, McConkie también se expreso acerca de esta doctrina en su libro de 1958 “Doctrina Mormona”. En sus ultimas ediciones el tema aun aparece definido de la siguiente manera
DOCTRINA DE LA EXPIACIÓN POR SANGRE.

1. Jesucristo obró la expiación infinita y eterna vertiendo su propia sangre. Vino a este mundo con el propósito de morir en la cruz por los pecados del mundo. En virtud de ese sacrificio expia­torio la inmortalidad vino a todos los hombres como un don gratuito, y todos los que lleguen a creer y obedecer sus leyes, serán además limpios de todo pecado por su san­gre. (Mosíah 3:16-19; 3 Ne. 27:19-21; 1 Juan 1:7; Apo. 5; 9-10.)

2. Pero bajo algunas circunstancias hay algunos pecados serios por los cuales la lim­pieza de Cristo no opera, y la ley de Dios es que entonces los hombres deben derramar su propia sangre para expiar sus pecados. El asesina­to, por ejemplo, es uno de estos pe­cados; y así encontramos que el Se­ñor ordena la pena capital.

Luego de esto, McConkie cita a Joseph F. Smith en “Doctrina de Salvación” (lo que pusimos antes) y agrega el concepto de que (según el) debido a que la expiación por sangre requiere que “se deba derramar su propia sangre” la ejecución por Fusilamiento es superior a la ejecución por ahorcamiento, debido a que en este ultimo no hay derramamiento literal de la sangre por lo cual no se ejerce el efecto de la “autoexpiacion”.

Esta ultima idea (la de la superioridad del fusilamiento sobre el ahorcamiento) aparecía en el termino de “Ahorcamiento”, el cual bajo instrucciones de la iglesia fue eliminado en la segunda y subsiguientes ediciones de “Mormon Doctrine”. Sin embargo, estas ideas fueron algunas de las razones que vieron algunos comentaristas del hecho de que Utah fue uno de los últimos tres estados en terminar las ejecuciones por fusilamiento. Esta ley fue finalmente descontinuada en marzo del 2004. En el tiempo en que se discutía la ley para terminar con los fusilamientos en Utah la iglesia fue consultada al respecto a lo cual expreso que ellos no tenían ninguna objeción contra este cambio.

Pero?, y al final, cual es la doctrina?…. pues bien, en 1978, Bruce R. McConkie, bajo la instruccion del Presidente de la Iglesia Spencer W. Kimball y de la primera presidencia tuvo que retractarse de sus anteriores ideas. Esto fue lo que escribio con respecto a una consulta al respecto:
“Usted puede darse cuenta de que yo y el Presidente Joseph Fielding Smith y algunos de nuestros primeros lideres habían dicho y escrito acerca de esta doctrina y usted ha preguntado si la doctrina de la expiación por sangre es una doctrina oficial de la iglesia hoy en día.
Si la expiación por sangre se refiere al sacrificio expiatorio de Jesucristo, la respuesta es Si. Si la expiación por sangre es acerca de que por medio del derramamiento de la sangre un hombre puede expiar en algun modo por sus propios pecados, la respuesta es No.”
Aun mas, en la misma carta McConkie comenta que simplemente “no hay ninguna cosa acerca de la doctrina de la expiación de sangre que garantice una remisión de pecados o cualquier otro beneficio a una persona debido a su propio derramamiento de sangre por sus pecados” (lo cual es verdad, no hay nada en las escrituras que halla justificado esta idea). Sin embargo, a continuación expresa que esta doctrina puede (o podría) operar en el día en el cual no halla una separación entre la iglesia y el estado como por ejemplo en un tiempo de teocracia pura tal como en los días de Moisés. Así que… al parecer según McConkie actualmente no es doctrina oficial de la iglesia pero es algo que podria ser en un caso de gobierno teocrático o algo similar. Sin embargo, personalmente, me reservo el derecho a creer en una idea asi.

Conclusión.

Actualmente, se ha aclarado de que no es doctrina oficial de la iglesia el hecho de que hallan algunos pecados que la sangre de Cristo no pueda pagar y sea necesario el derramamiento de la sangre del pecador para expiar por su propio pecado. Lo interesante del caso, es que es oficial que esa doctrina no es oficial desde hace ya casi 30 años… pero recién me vengo a enterar ahora… (ya me parecía extraña en todo caso). Lamentablemente esta idea erronea sigue publicada en libros como ‘Doctrina de Salvacion’ o las ultimas ediciones de ‘Doctrina Mormona’ por lo cual algunas personas que no comprenden bien la diferencia entre doctrina oficial y libros doctrinales tienden a confundirse. Por cierto, esta doctrina ha sido enlazada con las ideas que tambien en un tiempo fueron apoyadas por miembros de la Iglesia de la pena capital. Sin embargo, la pena de muerte siempre ha sido puesta en las escrituras como un castigo o justicia y no como una forma de “expiar” el pecado.

Tambien quiero hacer notar un punto que no me parecio muy agradable. La frase de JF Smith en su libro que dice:
En doctrina de salvación, Joseph F. Smith justifica sus ideas acerca del derramamiento de sangre por lo que dijo José en su momento, sin dar una referencia de cuando o donde Jose dijo hecho. Sin embargo, de lo que he estudiado (en todo caso dando espacio a que quizas no lo he encontrado) no he encontrado una referencia de Jose Smith enseñando esa idea. Existe una cita con la que se trata de atribuir a Jose este pensamiento, pero mirandola, a mi me parece una interpretacion algo forzada. Las primeras referencias documentadas respecto a esta “doctrina” son de Brigham Young en los años 1856 y 1857 el cual hablaba de que si algunas personas se viesen a si mismos en sus pecados se darían cuenta que la única forma de obtener perdón seria por medio de que sus hermanos derramasen su sangre en la tierra como una especie de ofrenda poderosa a Dios por sus pecados (o algo así…). Por cierto, es algo extraño bajo nuestra mentalidad y difícil de entender que quiso decir Young, pero, según McConkie, BY se refería a una teorizacion de lo que pasaría se la iglesia fuese una teocracia (jeejej… por suerte actualmente no es así!).
Lamentablemente este ejemplo dogmatico y no documentado de Doctrina de Salvacion no es unico en este libro, hay varias ideas que JF Smith afirma dogmaticamente (”por que yo se que asi es”) pero en las cuales la iglesia actualmente tiene otro punto de vista. Este fue una de las primeras ocaciones en las cuales comence a tener mas cuidado con verificar las referencias de puntos que no entendia.

De todas formas, si entendemos que estos mismos lideres explicaron que sus libros son de su responsabilidad y que no necesariamente son “la doctrina” uno no deberia tener mayor problema.

Axact

Dastin Cruz

Soy de Perú y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Servi como misionero en el estado de Oaxaca, México. En este blog trato de dar a conocer nuestras creencias y la doctrina de la iglesia, a su vez aclararando temas que en ocasiones son malinterpretados. Hoy debido a toda la información que circula en la red es importante estar informado sobre nuestras creencias, doctrinas e historia a fin de explicarlas con mayor claridad. Agradezco en especial por su apoyo al amor de mi vida, Ana Rosa Lopez Cruz

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